PENSANDO EN IMAGENES

 

Autismo y Pensamiento Visual

 

            YO PIENSO EN IMAGENES. Las palabras son como un segundo lenguaje para mí. Yo traduzco tanto las palabras habladas como escritas en películas a todo color, llenas de sonido, las que corren como una cinta de video en mi mente. Cuando alguien me habla, sus palabras son instantáneamente traducidas a imágenes. Pensadores que se basan en lenguaje frecuentemente encuentran este fenómeno difícil de comprender, pero en mi trabajo como una diseñadora de equipo para la industria del ganado, el pensamiento visual es una tremenda ventaja.
Pensar visualmente me ha permitido construir sistemas completos en mi imaginación. Durante mi carrera he diseñado todo tipo de equipo, desde corrales para el manejo de ganado en ranchos, hasta sistemas para manejar ganado y cerdos durante procedimientos veterinarios y en rastros de matanza. He trabajado para muchas compañías importantes. De hecho, un tercio del ganado y cerdos en los Estados Unidos de Norte América, son manejados en equipo que yo he diseñado. Algunas de las personas con las que he trabajado ni siquiera saben que sus sistemas fueron diseñados por una persona con autismo. Valoro mi habilidad de pensar visualmente, y no quiero perderla nunca.
Uno de los más profundos misterios del autismo, ha sido la remarcable habilidad de la mayoría de las personas autistas en ser excelentes con habilidades visuales espaciales mientras que se desarrollan muy pobremente. Cuando era una niña y adolescente, pensé que todos pensaban en imágenes. No tenía idea que mis procesos de pensamiento eran diferentes. De hecho, no me di cuenta del alcance completo de la diferencia hasta muy recientemente. En reuniones y en el trabajo, empecé preguntando a las personas preguntas detalladas acerca de cómo tenían acceso a su memoria. De sus respuestas aprendí que mis habilidades de visualización excedían por mucho a aquellas de la mayoría de las demás personas.
Acredito a mis habilidades de visualización con ayudarme a comprender a los animales con los que trabajo. Temprano en mi carrera usaba una cámara para ayudarme a ver la perspectiva de los animales al caminar a través de un tobogán para su tratamiento veterinario. Me arrodillaba y tomaba fotografías a través del tobogán desde el nivel del ojo de la vaca. Usando las fotos, podía figurar cuales cosas asustaban al ganado, tales como sombras y manchas brillantes de luz solar. Entonces usaba rollo de película en blanco y negro por que hace veinte años los científicos pensaban que el ganado carecía de visión a color. Hoy en día, la investigación ha demostrado que el ganado puede ver colores, pero las fotos proporcionaron la única forma de ver el mundo a través del punto de vista de una vaca. Me ayudaron a figurar el por qué los animales rehusaban entrar en un tobogán, pero caminaban por su propia voluntad dentro de otro.
Cada problema de diseño que he resuelto empezó con mi habilidad de visualizar y ver el mundo en imágenes. Empecé a diseñar cosas desde niña, cuando siempre estaba experimentando con nuevos tipos de papalotes y modelos de aeroplanos. En la escuela primaria hice un helicóptero de madera que restos que habían quedado de un aeroplano roto. Cuando le di cuerda a la hélice, el helicóptero voló derecho hacia arriba unos cien pies. También hice papalotes de papel en forma de pájaros, los cuales volaba por atados a mi bicicleta. Los papalotes eran cortados de una sola hoja de papel de dibujo pesado y los volaba con hilo. Experimenté con diferentes maneras de doblar las alas para incrementar el desarrollo de su vuelo. El doblar las puntas de las alas hacia arriba, propulsaba al papalote a volar más alto. Treinta años después, el mismo diseño empezó en la aviación comercial.

                Ahora, en mi trabajo, antes de intentar ninguna construcción, realizo una prueba del equipo en mi imaginación. Visualizo mis diseños siendo usados en cada situación posible, con diferentes tamaños y razas de ganado y en diferentes condiciones de clima. El hacer esto me permite corregir errores antes de la construcción. Hoy en día todo el mundo está emocionado acerca de los sistemas de computación de realidad virtual en los cuales el usuario utiliza anteojos especiales y se inmersa completamente en la acción del juego de video. Mi imaginación trabaja como los programas de computación gráficos que crearon los dinosaurios que parecían cobrar vida en Jurassic Park. Cuando realizo una simulación del equipo en mi mente, o trabajo en un problema de ingeniería, es como verlo en una videocinta en mi mente. Puedo verlo desde cualquier ángulo, poniéndome arriba o abajo del equipo y haciéndolo rotar al mismo tiempo. NO necesito un programa de gráficas caprichosas que producen simulaciones en tres dimensiones. Lo puedo hacer mejor y más rápido en mi cabeza.
Creo nuevas imágenes todo el tiempo al tomar muchas partes pequeñas de imágenes que tengo en la videoteca de mi imaginación. Tengo memoria en video de cada artículo con el que he trabajado – rejas de acero, cercas, cerraduras, paredes de concreto, y demás. Para crear nuevos diseños, extraigo pedazos de mi memoria y los combino en un nuevo todo. Mi habilidad de diseñar continúa mejorando al ir añadiendo nuevas imágenes a mi biblioteca. Añado imágenes tipo video ya sean de experiencias actuales o traducciones de información escrita en imágenes. Puedo visualizar la operación de tales cosas como toboganes de apretamiento, rampas de abordaje, y diferentes tipos de equipo de ganado.
Entre más trabajo con el ganado y el equipo de operación, lo más fuerte que mis memorias visuales llegan a ser.
La primera vez que utilicé mí biblioteca de video fue en uno de mis proyectos de diseño, creando una tina de remojo e instalaciones de manejo de ganado para el patio de alimentación de John Wayne: Red River en Arizona. Una tina de remojo es una alberca larga, angosta, de siete pies de profundidad a través de la cual el ganado se mueve en una línea de uno por uno. Se llena de pesticida para quitarles a los animales las garrapatas, pulgas, y otros parásitos externos. En 1978, los diseños existentes de tinas de remojo eran muy pobres. Los animales frecuentemente se llenaban de pánico porque eran forzados a deslizarse dentro de la tina a través de una rampa empinada, inclinada, lisa de concreto. Ellos rehusaban saltar en la tina, y algunas veces se volteaban boca arriba y se ahogaban. Los ingenieros que diseñaron el resbaladero nunca pensaron en la razón por la cual el ganado llegaba a asustarse tanto.
La primer cosa que hice cuando llegué al patio de alimentación, fue ponerme dentro de las cabezas del ganado y ver a través de sus ojos. Por que sus ojos están a los lados de sus cabezas, el ganado tiene visión de ángulo amplio, así que era como caminar a través de las instalaciones con una cámara de video de ángulo amplio. Había pasado los seis años anteriores estudiando como el ganado ve su mundo y observando miles moverse a través de diferentes instalaciones en todo Arizona, y era inmediatamente obvio para mí el por qué estaban asustados. Esas vacas deben haberse sentido como si estuviesen siendo forzadas a saltar desde un resbaladero de escape de un avión hacia el océano.
El ganado se asusta por contrastes altos de luz y oscuridad, tanto como por gente y objetos que se mueven repentinamente. He visto ganado que fueron manejados en dos instalaciones idénticas fácilmente caminar a través de una y resistirse en la otra. La única diferencia entre las dos instalaciones era su orientación hacia el sol. El ganado se rehusó a moverse a través del tobogán donde el sol hacía sombras ásperas a través de él. Hasta que hice esta observación, nadie en la industria de los patios de alimentación había podido explicar el por qué una instalación veterinaria trabajaba mejor que la otra. Era cuestión de observar los pequeños detalles que hacían una gran diferencia. Para mí el problema de la tina de remojo era aún más obvio.
Mi primer paso en diseñar un mejor sistema fue el coleccionar la información publicada en las tinas de remojo existentes. Antes de hacer nada más, siempre verifico lo que está considerado lo más avanzado de manera que no pierdo el tiempo re-inventado la rueda. Entonces me guié por publicaciones ganaderas, y mi biblioteca de video-memorias, todas las cuales contenían malos diseños. De mi experiencia con otros tipos de equipo, tales como rampas de descarga para camionetas, había aprendido que el ganado voluntariamente camina hacia abajo por una rampa que tiene trabas que proporcionan una manera de pisar segura, sin resbalarse. El reto era el diseñar una entrada que animara al ganado a caminar hacia adentro voluntariamente y meterse al agua, que era bastante profunda como para sumergirlas completamente, de manera que los insectos, incluyendo aquellos que se juntan en sus orejas, fuesen eliminados.
Empecé a correr simulaciones en tres dimensiones en mi imaginación. Experimenté con diferentes diseños de entrada e hice al ganado caminar a través de ellos en mi imaginación. Tres imágenes se combinaron para formar el diseño final: Una memoria de una tina de remojo en Yuma, Arizona, una tina portátil que había visto en una revista y una rampa de entrada que había visto en un aparato de sostenimiento en la planta empacadora de carne Swift en Tolleson, Arizona. La nueva rampa de entrada para la tina de remojo fue una versión modificada de la rampa que había visto ahí. Mi diseño contenía tres características que nunca habían sido usadas antes: Una entrada que no asustaba a los animales, un sistema mejorado de filtración química, y el uso de principios de comportamiento animal para prevenir que el ganado llegase a sobre excitarse cuando saliera de la tina.
La primera cosa que hice es convertir la rampa de acero a concreto. El diseño final tenía una rampa de concreto en un ángulo de veinticinco grados hacia abajo. Surcos profundos en el concreto proporcionaban una superficie segura en donde pisar. La rampa parecía entrar al agua gradualmente, pero en realidad bajaba abruptamente bajo la superficie del agua. Los animales no podían ver la bajada por el agua pintada del color de los químicos de remojo. Cuando daban el paso hacia el agua, silenciosamente se sumergían, por que su centro de gravedad había pasado el punto de no retorno.
Antes de que la tina fuese construida, probé el diseño de la entrada muchas veces en mi imaginación. Muchos de los vaqueros en el patio de alimentación eran escépticos y no creían que mi diseño iba a trabajar. Después de construirlo, lo modificaron sin decirme, por que estaban seguros que estaba mal. Una hoja metálica fue instalada sobre la rampa que prevenía los resbalones, convirtiéndola en una entrada al estilo antiguo. El primer día que la usaron, dos vacas se ahogaron por que les entró pánico y se voltearon hacia arriba.
Cuando vi la hoja metálica, hice a los vaqueros que la retiraran. Se quedaron boquiabiertos cuando vieron que la rampa ahora trabajaba perfectamente. Cada ternera daba el paso sobre la bajada y calladamente se zambullía en el agua. Cariñosamente llamo a este diseño “ganado caminando en agua”.
A través de los años, he observado que muchos rancheros y criadores de ganado piensan que la única manera de inducir a los animales a entrar a instalaciones de manejo, es el forzarlos. Los dueños y gerentes de patios de alimentación a veces tienen dificultad al comprender que aparatos tales como tinas de remojo y toboganes de sostén son apropiadamente diseñados, el ganado voluntariamente entrará en ellos. Puedo imaginar las sensaciones que los animales siente. Si yo tuviese el cuerpo de una ternera y patas, me daría mucho miedo pisar en una rampa resbaladiza de metal.
Aún existían problemas que tuve que resolver después de que los animales salían de la tina de remojo. La plataforma en donde salen está usualmente dividida en dos corrales para que el ganado se pueda secar en un lado mientras que el otro lado está siendo llenado. Nadie comprendía el por qué los animales saliendo de la tina a veces se exaltaban, pero figuré que era por que querían seguir a sus compañeros que estaban más secos, no muy diferente a niños divididos de sus compañeros en un patio de recreo. Instalé una barda sólida entre los dos corrales para prevenir a los animales de un lado que vieran a los animales del otro lado. Fue una solución muy simple, y me sorprendió que nadie había pensado en ello antes.
El sistema que diseñé para filtrar y limpiar el pelo del ganado y otros desperdicios fuera de la tina de remojo, se basó en un sistema de filtración de una alberca. Mi imaginación verificó dos filtros específicos de albercas que yo había operado, uno en el rancho de mi tía Brecheen en Arizona, y otro en nuestra casa. Para prevenir que el agua salpicara fuera de la tina de remojo, copié la ceja de concreto usada en albercas. Esa idea, como una de mis mejores diseños, vino a mí muy claramente justo antes de dormirme en la noche.
Al ser autista, no asimilo la información naturalmente como la mayoría de la gente lo espera. Al contrario, guardo la información en mi cabeza como si fuese un disco de CD-ROM. Cuando me acuerdo de algo que he aprendido, vuelvo a pasar el video en mi imaginación. Los videos en mi memoria siempre son específicos; por ejemplo, recuerdo el manejar el ganado en el tobogán veterinario en el Patio de alimentación de la Compañía de Ganado McElhaney. Recuerdo exactamente como los animales se comportaron en esa situación específica y como los toboganes y otro equipo estaban construidos. La construcción exacta de postes de acero y rieles de pipa en cada caso es también una y otra vez y estudiarles para resolver problemas de diseño.
Si dejo mi mente volar, el video brinca en una clase de asociación libre de la construcción de una barda a un taller particular de soldadura en donde he visto postes siendo cortados y al viejo John, el soldador, haciendo rejas. Si continuo pensando en el viejo John soldando una reja, la imagen de video cambia a una serie de escenas cortas de construcción de rejas en varios proyectos en los que he trabajado. Cada video memoria estimula a otra en esta manera por asociación, y mi soñar despierta puede volar lejos del problema de diseño. La siguiente imagen puede ser el buen rato escuchando a John y a sus trabajadores de construcción diciendo historias de guerra, tales como la vez que la azada escarbó en un nido de culebras de cascabel y la máquina fue abandonada por dos semanas porque todos tenían miedo de acercársele.
Este proceso por asociación es un buen ejemplo de como mi mente puede volar lejos del tópico. Las personas con autismo más severo tienen dificultad al parar asociaciones sin fin. Yo puedo pararlas y enfocar mi mente de nuevo. Cuando encuentro que mi mente vuela demasiado lejos del problema de diseño que estoy tratando de resolver, simplemente me digo a mí misma que debo volver al problema.
Entrevistas con adultos autistas quienes tienen buen habla y pueden articular sus procesos de pensamientos indica que la mayoría de ellos también piensan en imágenes visuales. Personas con mayores discapacidades, quienes pueden hablar pero no pueden explicar como piensan, tienen patrones de pensamiento altamente asociables. Charles Hart, el autor de Without Reason (Sin Razón), un libro acerca de su hijo autista y hermano, hace un resumen del pensamiento de su hijo en una oración: “Los procesos de pensamiento de Usted no son lógicos, son asociables: Esto explica lo que dice Ted: “No le tengo miedo a los aviones, los aviones vuelan alto porque él no les tiene miedo; él combina dos pedazos de información, que los aviones vuelan alto y que él no le tiene miedo a las alturas”.
Otro indicador de pensamiento visual como el método primario de procesamiento de información es la remarcable habilidad que muchas personas autistas exhiben al resolver rompecabezas, encontrando su camino en una ciudad, o memorizando cantidades enormes de información a la vista. Mis patrones propios de pensamiento son similares a los descritos por A.R. Luria en The Mind of a Mnemonist (La Mente de un Numonista). Este libro describe a un hombre quien trabajaba como reportero de un periódico y podía realizar hechos sorprendentes de memoria. Como yo, el numonista tenía una imagen visual para todo lo que él había oído o leído. Luria escribe, “Porque cuando él oía o leía una palabra, era inmediatamente convertida a una imagen visual correspondiente con el objeto que la palabra significaba para él”. El gran inventor Nikola Tesla era también un pensador visual. Cuando él diseñó turbinas eléctricas para generación de electricidad, él construyó cada turbina en su cabeza. El la operó en su imaginación y corrigió las fallas. El dijo que no importaba si la turbina era probada en sus pensamientos o en su taller; los resultados serían los mismos.
Temprano en mi carrera llegué a pelearme con otros ingenieros en las plantas empacadoras de carne. Yo no me podía imaginar que ellos pudieran ser tan estúpidos que no veían los errores en el dibujo antes de que el equipo fuese instalado. Ahora me doy cuenta de que no era estupidez sino una falta de habilidad de visualización. Ellos literalmente no podían ver. Me despidieron de una compañía que fabricaba equipo para plantas empacadoras de carne porque tuve una discusión con los ingenieros acerca de un diseño que eventualmente causó un derrumbe de una sobre guía que movía cadáveres de reses de 1,200 libras desde el final de un transportador. Al ir saliendo cada cadáver del transportador, caía como tres pies antes de que abruptamente fuese parado por una cadena anexa a un trenecito en la sobre guía. La primera vez que la máquina fue corrida, la sobre guía fue jalada fuera del techo. Los empleados la arreglaron al asegurarla mejor e instalando más soportes. Esto solo resolvió el problema temporalmente, porque la fuerza de los cadáveres jaloneando las cadenas era tan grande. El reforzar la sobre guía estaba tratando un síntoma del problema, no su causa. Traté de advertirles. Era como torcer un clip de papeles hacia adelante y hacia atrás demasiadas veces. Después de un rato, se rompe.

Diferentes Maneras de Pensar
La idea que las personas tienen patrones de pensamiento diferentes, no es nueva. Fracis Galto, en Inquiries into Human Faculty and Development (Preguntas Acerca de las Facultades y Desarrollo Humano), escribió que mientras que algunas personas ven imágenes mentales vívidas, para otras “la idea no se siente como imágenes mentales, pero más bien como símbolos o hechos. En personas con imágenes mentales bajas, ellas recordarían su mesa para desayunar pero no podían verla”.
No fue hasta que fui a la Universidad que me di cuenta que algunas personas son completamente verbales y piensan solo en palabras. La primera vez que sospeché esto fue cuando leí un artículo en una revista de ciencia acerca del desarrollo del uso de herramientas en humanos prehistóricos. Algún científico renombrado especuló que los humanos tenían que haber desarrollado el lenguaje antes de que pudiesen desarrollar herramientas. Pensé que esto era ridículo, y este artículo me dio la primera indicación de que mis procesos de pensamiento eran en realidad diferentes de aquellos de mucha otra gente. Cuando invento cosas, no uso lenguaje. Algunas otras personas piensan en vívidas imágenes detalladas, pero la mayoría piensan en una combinación de palabras e imágenes vagas, generalizadas.
Por ejemplo, muchas personas ven una iglesia genérica generalizada en lugar de ver iglesias específicas y sus torres cuando leen o escuchan la palabra “torre”. Sus patrones de pensamiento se mueven de un concepto general a ejemplos específicos. Me frustraba mucho cuando un pensador verbal no podía comprender algo que yo estaba tratando de expresar por que él o ella no podían ver la imagen que era tan clara como el cristal para mí. Además, mi mente constantemente revisa conceptos generales al ir añadiendo nueva información a mi biblioteca de memoria. Es como obtener una nueva versión de un programa de computación para la computadora. Mi mente fácilmente acepta e incorpora un nuevo programa” aunque he observado que algunas personas no pueden aceptar fácilmente nueva información.
No como la mayoría de la gente, mis pensamientos se mueven en imágenes específicas como de video a generalizaciones y conceptos. Por ejemplo, mi concepto de perros está inextricablemente unido a cada perro que he conocido. Es como si tuviese un catálogo de tarjetas de perros que he visto, completo con imágenes, el cual continuamente crece al añadir más ejemplos a mi biblioteca de videos. Si pienso en los Gran Danés, la primera memoria que brota de mi mente es Dansk, el Gran Danés cuyo dueño era el director de mi escuela preparatoria. El siguiente Gran Danés que visualizo es Helga, que era el reemplazo de Dansk. El siguiente perro es el de mi tía en Arizona, y mi imagen final viene de un anuncio para cubiertas de asientos Fitwell que mostraba ese tipo de perro.
Mis memorias usualmente aparecen en mi imaginación en estricto orden cronológico, y las imágenes que visualizo son siempre específicas. No hay genérico, generalizado Gran Danés.
Sin embargo, no todas las personas con autismo son altos pensadores visuales, ni tampoco procesan la información de esta manera. Las personas a través del mundo están en un continuo de habilidades de visualización que empieza de casi ninguna, a ver imágenes vagas generalizadas, a ver fotos parcialmente específicas, a ver, como en mi caso, fotos muy específicas.
Yo siempre estoy formando nuevas imágenes visuales cuando invento equipo nuevo, o pienso en algo nuevo divertido. Puedo tomar imágenes que he visto, volverlas a arreglar, y crear nuevas fotos. Por ejemplo, puedo imaginar que una tina de remojo podía verse como un modelo de gráficas de computación al ponerla en mi memoria de un monitor de la computadora de un amigo. Ya que su computadora no está programada para tener gráficas de computación que he visto en la TV, ó en el cine, y la sobre impongo en mi memoria. En mi imaginación visual la tina de remojo específica, tal y como una en Red River, y re-dibujarla en el monitor de la computadora en mi mente. Puedo aún duplicar la imagen esquelética de caricatura, de tercera dimensión en el monitor de la computadora o imaginar la tina de remojo como una video cinta de la cosa real.
Similarmente, he aprendido como dibujar diseños de ingeniería al observar cercanamente a un dibujante muy talentoso cuando trabajábamos juntos en el mismo patio de alimentación de una compañía de construcción. David pudo producir los más fabulosos dibujos sin esfuerzo. Después de que dejé esa compañía, me vi forzada a hacer todos mis propios dibujos. Al estudiar los dibujos de David por muchas horas y fotografiarlos en mi memoria, pude de hecho emular el estilo de dibujo de David. Extendí unos de mis dibujos para poder verlos mientras dibujé mi primer diseño. Entonces dibujé mi nuevo plan y copias y estilo. Después de hacer tres o cuatro dibujos, no necesitaba tener sus dibujos en la mesa. Mi video memoria ahora estaba completa. El copiar diseños es una cosa, pero después de que dibujé los dibujos de Red Diver, no podía creer que yo misma los había hecho. En ese tiempo, pensé que eran un regalo de Dios. Otro factor que me ayudó a aprender a dibujar bien era algo tan simple como usar las mismas herramientas que David usaba. Usé la misma clase de lápiz, y la regla, y la orilla derecha me forzaron a ir despacio y trazar las imágenes visuales en mi imaginación.
Mis habilidades artísticas llegaron a hacerse evidentes cuando estaba en el primer y segundo grado. Tuve un buen ojo para el color y pinté acuarelas de la playa. Una vez en cuarto grado modelé un preciosos caballo de barro. Lo hice espontáneamente, aunque no pude duplicarlo. En la escuela preparatoria y en la Universidad nunca intenté un dibujo de Ingeniería, pero aprendí el valor de hacerlo despacio mientras que dibujaba en una clase de arte en la Universidad. Nuestra tarea había sido el pasar dos horas dibujando una imagen de uno de nuestros zapatos. El maestro insistió que las dos horas completas se gastaran en dibujar ese solo zapato. Me sorprendí de lo bien que me dibujo salió. Mientras que mis intentos iniciales al dibujar eran terribles, cuando me visualicé como David, el dibujante, automáticamente lo hacia despacio.

Procesando Información No Visual

            Las personas autistas tienen problemas aprendiendo cosas que no pueden ser pensadas en imágenes. Las palabras más fáciles para un niño autista son los nombres, porque se relacionan directamente a imágenes. Niños autistas altamente visuales como yo pueden algunas veces aprender cómo leer con fonética. Palabras escritas eran demasiado abstractas para poder recordarlas, pero yo podía laboriosamente recordar los aproximadamente cincuenta sonidos fonéticos y algunas reglas. Niños menos funcionales frecuentemente aprenden  mejor por asociación, con la ayuda de etiquetas de palabras adjuntas a objetos en su medio ambiente. Algunos niños severamente afectados aprenden más fácilmente si las palabras se deletrean con letras de plástico que pueden tocar.
Palabras espaciales tales como “sobre” y “bajo”, no tenían significado para mí hasta que tenía una imagen visual para fijarlas en mi memoria. Aún hoy en día, cuando escucho la palabra “bajo” por sí sola, automáticamente me imagino a mí misma metiéndome abajo de las mesas de la cafetería en la escuela durante un ejercicio de un ataque aéreo, una evento común en la costa Este durante los principios de los años cincuentas. La primera memoria que cualquier palabra por sí sola evoca en mi memoria es casi siempre una memoria de mi niñez. Puedo recordar a mi maestra diciéndonos que estuviésemos callados y que camináramos en una sola línea hacia la cafetería, en donde seis u ocho niños se acurrucaban bajo cada mesa. Si continúo en el mismo tren de pensamiento, más y más memorias asociativas de la escuela primaria emergen. Puedo recordar a la maestra regañándome después de que Alfred puso tierra a mi zapato. Todas estas memorias corren como video cintas en la video casetera de mi imaginación. Si le permito a mi mente continuar asociando, ésta volará un millón de millas lejos de la palabra “bajo” hasta submarinos bajo el Antártico y la canción de los Beatles “Yellow submarine” (Submarino amarillo). Si dejo a mi mente pausarse en la imagen del submarino amarillo, entonces escucho la canción. Al ir empezando a cantar suavemente la canción, llego a la parte acerca de la gente abordando el submarino, mi asociación cambia a un barco que vi en Australia.
Así mismo, visualizo verbos. La palabra “saltando”, evoca en mi memoria el estar saltando obstáculos en las Olimpiadas de mentiritas en mi escuela primaria. Adverbios frecuentemente evocan imágenes inapropiadas – “quickly” (rápidamente) me recuerda a “Quick”, marca de Nestlé – a menos que estén par a par con un verbo, el cual modifica mi imagen visual. Por ejemplo, “él corrió rápidamente” me hace imaginar a Dick de un libro del primer grado de lectura corriendo rápido, y “él caminó despacio”, hace que la imagen vaya despacio. De niña, no usaba palabras tales como “es”, “él/la” y “ello”, por que no tenían significado por sí solas. Similarmente, palabras como “de” y “un/uno” no tenían sentido. Eventualmente aprendí como usarlas apropiadamente, porque mis padres siempre hablaban inglés correcto y yo copiaba sus patrones de habla. Hasta hoy en día, ciertas conjugaciones verbales, tales como “ser/estar”, son absolutamente sin sentido para mí.
Cuando leo, traduzco las palabras escritas a películas a color o simplemente guardo una foto de la página escrita para ser leída más tarde. Cuando vuelvo a sacar el material (de mi memoria), veo una fotografía de la página en mi imaginación. Puedo entonces leerla como un “TelePromTer”. Es probable que Raymond, el sabio autista personificado en la película Rain Man, usara una estrategia similar para memorizar directorios telefónicos, mapas, y otra información. El simplemente fotocopiaba cada página del directorio en su memoria. Cuando deseaba encontrar cierto número, tan solo buscaba en las páginas del directorio que estaban en su mente. Para sacar información de mi memoria, tengo que volver a pasar el video.
Sacar hechos rápidamente es a veces difícil, porque tengo que tocar pedazos de diferentes videos hasta que encuentro la cinta correcta. Esto toma tiempo.
Cuando no puedo convertir texto a fotos, es usualmente porque el texto no tiene significado concreto. Algunos libros de filosofía y artículos acerca de futuros del mercado del ganado son simplemente incomprensibles. Es mucho más fácil para mí el comprender texto escrito que describe algo que puede ser fácilmente traducido a fotos. La siguiente oración de una historia en la revista Time del 21 de Febrero de 1994, describiendo campeonatos de patinaje de figuras de las Olimpiadas de invierno, es un buen ejemplo: “Todos los elementos están en su lugar-las luces, los tonos de valses y jazz, los patinadores jóvenes (sprites)”. En mi imaginación veo la pista de patinaje y a los patinadores. Sin embargo, si pienso demasiado en la palabra “elementos”, haré la asociación inapropiada de una tabla periódica en la pared de mi salón de clases de química en mi escuela preparatoria. Pausando en la palabra “sprite”, se me viene a la mente la imágen de una lata de Sprite en mi refrigerador en lugar de un patinador bastante joven.
Maestros que trabajan con niños autistas, necesitan comprender patrones de pensamiento asociativos. Un niño autista frecuentemente usará una palabra de una manera inapropiada. Algunas veces estos usos tienen un significado lógico asociativo y algunas veces no. Por ejemplo, un niño autista puede decir la palabra “dog” (perro) cuando quiere ir afuera. La palabra “dog” (perro) se asocia con el ir afuera. En mi propio caso, puedo recordar el uso tanto lógico como ilógico de palabras inapropiadas. Cuando tenía seis años de edad, aprendí a decir “prosecution” (acusación). No tenía la menor idea de lo que quería decir, pero sonaba bien cuando lo decía así que lo usaba como una exclamación cada vez que mi papalote le pegaba a la tierra. He de haber sorprendido a más de unas cuantas personas quienes me oyeron exclamar “Prosecution” (¡Acusación!), a mi papalote que venía hacia abajo en espiral.
Discusiones con otra gente autista revelan estilos de pensamiento visuales similares acerca de tareas que la mayoría de las personas realizan en secuencia. Un hombre autista que compone música me dijo que él hace “fotos de música” usando pequeños pedazos de otra música para crear nuevas composiciones. Un programador de computadoras con autismo me dijo que él ve el patrón general del árbol del programa. Después que él visualiza el esqueleto del programa, él simplemente escribe el código de cada rama. Yo uso métodos similares cuando reviso literatura científica y soluciones a problemas en las plantas de carne. Tomo lo que encuentro u observaciones específicas y las combino para encontrar nuevos principios básicos y conceptos generales.
Mi patrón de pensamiento siempre empieza con específicos y trabaja hacia la generalización en una manera asociativa y no secuencial. Como si estuviese intentando el figurar qué es la imagen en un rompe cabezas cuando tan solo una tercera parte del rompe cabezas está completo, yo puedo llenar los pedazos que hacen falta al buscar en mi biblioteca (mental) de videos. Matemáticos chinos quienes pueden realizar grandes cálculos mentales, trabajan de la misma manera. Al principio necesitan un ábaco, la calculadora China, el cual consiste en hileras de cuentas en alambres en un marco. Ellos hacen cálculos al mover las hileras de las cuentas. Cuando un matemático llega a tener realmente una gran habilidad, él simplemente visualiza el ábaco en su imaginación y no necesita ya más uno real. Las cuentas se mueven en un video-ábaco visualizado en su cerebro.

Pensamiento Abstracto
Al ir creciendo, aprendí a convertir ideas abstractas a imágenes como una manera de comprenderlas. Visualizaba los conceptos tales como paz u honestidad con imágenes simbólicas. Pensé en la paz como una paloma, una pipa de la paz Indígena, o pasajes de noticias o TV de la firma de algún acuerdo de paz. Un reportaje de noticias describiendo a una persona regresando una cartera con todo el dinero en ella proporcionó la imagen de comportamiento honesto.
El Padre Nuestro era incomprensible hasta que lo separé en imágenes visuales específicas. El poder y la gloria eran representados por un arco iris semicircular y una torre eléctrica. Estas imágenes visuales de mi niñez aún se evocan cada vez que escucho el Padre Nuestro. Las palabras “hágase su voluntad” no tenían significado cuando era niña y todavía son algo vagas. Voluntad es un concepto difícil de visualizar. Cuando pienso en ello, me imagino a Dios tirando un relámpago. Otro adulto con autismo escribió que él visualizó “Es estás en el cielo” como Dios con un caballete arriba de las nubes. “Traspasar” era imaginado como signos negros y naranjas de “NO TRASPASAR”. La palabra “Amén” al final de la oración era un misterio: Un hombre al final no tenía sentido.
Cuando era una adolescente y adulto joven, tenía que usar símbolos concretos para comprender conceptos abstractos tales como llevarse bien con la gente y moverme a los siguientes pasos de mi vida, ambos eran siempre difíciles. Sabía que no pertenecía con mis compañeros de la preparatoria, y no podía figurar lo que estaba haciendo mal. No importa que tanto tratara, se burlaban de mí. Me llamaban “caballo de trabajo” y “huesos”, pero “grabadora” me intrigaba. Ahora me doy cuenta que debo haber sonado como una grabadora cuando repetía cosas palabra por palabra una y otra vez. Pero en aquel entonces yo simplemente no podía figurar por qué no podía funcionar socialmente. Me refugiaba en las cosas en las que era buena, tales como trabajar en ponerle un nuevo techo al granero o practicando el montar a caballo antes de una exhibición de caballos. Relaciones personales absolutamente no tenían sentido para mí hasta que desarrollé símbolos visuales de puertas y ventanas. Fue entonces cuando empecé a comprender conceptos tales como el dar y recibir de una relación. Todavía me pregunto que me hubiese sucedido sin o hubiese podido visualizar mi manera en el mundo.
El gran reto en realidad para mí fue el hacer la transición de la preparatoria a la universidad. La gente con autismo tiene tremenda dificultad con el cambio. Con el objeto de poder controlar un cambio mayor como el de dejar la preparatoria, necesitaba una manera de prepararme, actuando cada fase en mi vida al caminar a través de una puerta real, ventana, o reja. Cuando me estaba graduando de la preparatoria, me iba y me sentaba en el techo de mi dormitorio y miraba a las estrellas y pensaba en cómo iba a poder enfrentarme a todo cuando me fuese. Fue ahí que descubrí una puertita que llevaba a un techo más grande mientras que mi dormitorio estaba siendo remodelado. Mientras que aún estaba viviendo en esta vieja casa en Nueva Inglaterra, un edificio mucho más grande estaba siendo construido arriba de ella. Un día los carpinteros quitaron una sección del viejo techo enseguida de mi cuarto. Cuando yo salí, ahora podía mirar hacia arriba hacia el edificio parcialmente terminado. Alto en uno de sus lados estaba una pequeña puerta de madera que daba al nuevo techo. El edificio estaba cambiando, y ahora era el tiempo para que yo cambiase también. Podía relacionarme con eso. Había encontrado la llave simbólica.
Cuando estaba en la Universidad, encontré otra llave para simbolizar el prepararme para mi graduación. Era una puerta trampa metálica pequeña que daba a un techo del dormitorio. Tuve que practicar el atravesar esta puerta muchas veces. Cuando finalmente me gradué de la preparatoria Franklin Pierce, crucé a través de una tercera, muy importante, puerta, en el techo de la biblioteca.
Ya no uso puertas físicas reales o rejas para simbolizar cada transición en mi vida. Cuando vuelvo a leer años de notas  en mi diario mientras que estaba escribiendo este libro, un patrón claro emergió. Cada puerta o reja me permitió moverme hasta el siguiente nivel. Mi vida era una serie de pasos incrementales. Frecuentemente se me pregunta cual avance singular fue lo que me permitió adaptarme al autismo. No hubo un avance singular. Fue una seria de mejoras incrementales. Las notas en mi diario muestran muy claramente que me daba completamente cuenta de que cuando tomaba control de una puerta, era tan solo un paso en una serie completa.

Abril 22, 1970
Hoy todo está completo en el Franklin Pierce College, y es tiempo de caminar a través de la pequeña puerta en la biblioteca. Reflexiono ahora en lo que debería dejar como mensaje en el techo de la biblioteca para que encuentre la gente en el futuro.
He llegado a lo alto de un escalón y estoy ahora en el escalón de abajo de la escuela de post grado.
Debido a que la parte alta del edificio es el punto más alto en el campus y he ido tan lejos como he podido ahora.
He conquistado la cima del FPC. Y otras más altas aún permanecen por conquistar.
Clase de los 70´s

Pasé a través de la puertita hoy en la noche y puse la placa en la parte de arriba del techo de la biblioteca. No estuve tan nerviosa esta vez. Había estado mucho más nerviosa en el pasado. Ahora lo he logrado ya, y la puertita en la montaña ya había sido escalada. La conquista de esta montaña es solo el comienzo de la siguiente montaña.
La palabra “comenzar” significa el principio y lo alto de la biblioteca es el comienzo de la escuela de postgrado. Es la naturaleza humana luchar, y esto es el por qué la gente escala montañas. La razón porqué la gente se esfuerza es el probar que lo pudieron hacer.
Después de todo, ¿Por que enviaríamos a un hombre a la luna?. La única justificación real es que es de naturaleza humana esforzarse. El hombre nunca está satisfecho con una meta que él continúa alcanzando. La razón real de ir al techo de la biblioteca es el probar que lo podía hacer.
Durante mi vida he sido enfrentada a cinco o seis puertas o rejas principales las cuales he tenido que atravesar. Me gradué de Franklin Pierce, una universidad pequeña de artes liberales, en 1970, con un certificado en psicología, y me cambié a Arizona para obtener un doctorado. Al encontrarme menos interesada en psicología y más interesada en el ganado y ciencia animal, me preparé para otro gran cambio en mi vida, cambiando de una especialidad en psicología a una especialidad en ciencias animales. El 8 de Mayo de 1971, escribí:
Siento como si estuviera siendo jalada más y más en la dirección de la granja. Caminé a través de la reja del tobogán del ganado pero todavía estoy sosteniéndome apretadamente del poste de la reja. El viento está soplando más y más duro y siento que voy a soltar el poste de la reja y regresar a la granja; por lo menos por un rato. El viento ha formado una parte importante en muchas de las puertas. En el techo, el viento estaba soplando. Tal vez este es un símbolo de que el siguiente nivel que va a ser alcanzado no es el último y que debo seguir moviéndome. En la fiesta (una fiesta del departamento de psicología), me sentí completamente fuera de lugar y parece que el viento está causando que mis manos se resbalen del poste de la reja para que pueda yo cabalgar libre sobre el viento.
En ese tiempo todavía tenía dificultades en la arena social, principalmente porque no tenía una relación concreta visual del abstracto conocido como “llevarse bien con la gente”. Una imagen finalmente se me presentó mientras estaba lavando la ventana tipo bahía en la cafetería (los estudiantes tenían que trabajar en el comedor). Yo no tenía idea que mi trabajo tomaría un significado simbólico cuando comencé. La ventana consistía de tres puertas deslizables envueltas en ventanas contra tormentas. Para lavar la parte interior de la ventana, tenía que gatear a través de la puerta deslizable. La puerta se atascó mientras estaba lavando los vidrios interiores, y me quedé aprisionada entre las dos ventanas. Con el objeto de salir sin romper la puerta, tenía que ponerla de vuelta en su lugar con extremo cuidado. Se me ocurrió que las relaciones operan en la misma manera. También se pueden romper fácilmente y tienen que manejarse cuidadosamente. Entonces hice una asociación más profunda acerca de cómo el abrir las puertas cuidadosamente se relacionaba a establecer relaciones en primer lugar. Mientras estuve atrapada entre las ventanas, casi me era imposible comunicarme a través del vidrio. El ser autista es como estar atrapada de esta manera. Las ventanas simbolizaron mis sentimientos de desconexión de otra gente y me ayudaron a adaptarme al aislamiento. A través de mi vida, símbolos de puertas y ventanas me han permitido progresar y hacer conexiones las cuales no se escuchan entre la gente con autismo.
En casos más severos de autismo, los símbolos son más difíciles de comprender y frecuentemente parecen estar totalmente no relacionados a las cosas que representan. D. Park y P. Youderian describieron el uso de símbolos visuales y números por Jessy Park, entonces una niña autista de doce años de edad, para describir conceptos abstractos tales como el bien y el mal. Cosas buenas, tales como música de rock, eran representadas por dibujos de cuatro puertas y sin nubes. Jessy calificaba la música clásica como bastante buena, dibujando dos puertas y dos nubes. La palabra hablada de calificación visual usando puertas y nubes para describir esas cualidades abstractas. Jessy también tenía un sistema elaborado de números buenos y malos, aunque los investigadores no han podido descifrar su sistema completamente.
Mucha gente se siente completamente confundida por los símbolos autistas, pero para una persona autista, puede que proporcionen la única realidad o comprensión tangibles del mundo. Por ejemplo, “French toast” – (tostado Francés o torrejas), pueden significar “feliz” si el niño estaba feliz cuando estaba comiéndolo. Cuando el niño visualiza una torreja, él se siente feliz. Una imagen visual o palabra llega a ser asociada con una experiencia. Clara Park, la mamá de Jessy, describió la fascinación de su hija con objetos tales como los controles de la cobija eléctrica y calentadores. Ella no tenía idea del por qué los objetos eran tan importantes para Jessy, aunque observó que Jessy se sentía lo más feliz y su voz ya no sonaba monótona, cuando estaba pensando en sus cosas especiales. Jessy podía hablar, pero no le podía decir a la gente el por qué sus cosas especiales eran tan importantes. Tal vez ella asociaba los controles de la cobija eléctrica y calentadores, con calor y seguridad. La palabra “cricket” (chapulín), la hacía feliz, y “canción escuchada parcialmente” significaba “no lo sé”. La mente autista trabaja vía estas asociaciones visuales. A un punto en la vida de Jessy, una canción parcialmente escuchada fue asociada con el no saber.
Ted Hart, un hombre con autismo severo, no tiene casi ninguna habilidad de generalizar y no tiene flexibilidad en su comportamiento. Su padre, Charles, describió cómo en una ocasión Ted puso su ropa mojada en ropero después de que la secadora se descompuso. El simplemente siguió el siguiente paso en la secuencia de lavar ropa que él había aprendido de memoria. El no tiene sentido común. Podría especular que tal rígido comportamiento y falta de habilidad de generalizar pudiesen ser parcialmente debido al tener poca o ninguna habilidad de cambiar o modificar memorias visuales. Aunque mis memorias de cosas están guardadas como memorias individuales específicas, puedo modificar mis imágenes mentales. Por ejemplo, puedo imaginar una iglesia pintada en colores diferentes o poner la torre de una iglesia en el techo de otra; pero cuando escucho a alguien decir la palabra “torre”, la primera iglesia que veo en mi imaginación es casi siempre una memoria de mi niñez y no una imagen de la iglesia que he manipulado. Esta habilidad de modificar imágenes en mi imaginación me ha ayudado a aprender a generalizar.
Hoy en día, ya no necesito los símbolos de puertas. A través de los años he construido bastantes experiencias reales e información de artículos y libros que he leído para poder hacer cambios y tomar los pasos necesarios al irse presentando nuevas situaciones. Además, siempre he sido una lectora ávida, y tiendo a tomar mas y mas información para añadir a mi biblioteca de videos. Un programador de computadoras severamente autista una vez dijo que leer era “tomar información”. Para mí, es como programar una computadora.

Imágenes Mentales y Pensamiento Visual

            Estudios recientes de pacientes con daño cerebral y de imágenes cerebrales, indican que el pensamiento visual y verbal puede trabajar vía diferentes sistemas cerebrales. Estudios de flujo de sangre en el cerebro indican que cuando una persona visualiza algo tal y como caminar a través de su vecindario, el flujo de sangre se incrementa dramáticamente en el cortex visual, en partes del cerebro que están trabajando duro.
Estudios de pacientes con cerebros dañados, muestran que el daño al hemisferio posterior superior izquierdo puede detener la generación de imágenes visuales de ser almacenadas como memorias de largo plazo, mientras que las memorias de lenguaje y verbal no son afectadas. Esto indica que las imágenes visuales y el pensamiento verbal pueden depender de sistemas neurológicos distintos.
El sistema visual puede también contener sub-sistemas separados para imágenes mentales y rotación de imágenes. Habilidades de rotación de imágenes parecen estar localizados en la parte derecha del cerebro, mientras que imaginaciones visuales están en la parte de atrás izquierda del cerebro. En autismo, es posible que el sistema visual se haya expandido para compensar por los déficits de secuencias y verbales. El sistema nervioso tiene una habilidad remarcable de compensación cuando está dañado. Otra parte puede tomar el lugar de la parte dañada.
Investigaciones recientes por el Dr. Pascual-Leone en el Instituto Nacional de la Salud (N.I.H.) indica que el ejercitar una habilidad visual puede hacer que el mapa motor del cerebro se expanda. Investigación con músicos indica que la práctica real del piano y el imaginar tocar el piano tienen el mismo efecto en mapas motores, como se ha medido por exámenes (brain scans) cerebrales. Los mapas motores se expanden tanto durante el tocar el piano en realidad y las imaginaciones mentales de tocar el piano; tocar las teclas sin orden ni sentido no tienen ningún efecto. Los atletas han encontrado también que la práctica tanto mental y real pueden mejorar sus habilidades motoras. La investigación con pacientes con daño al hipocampo ha indicado que los eventos conscientes de memoria y el aprendizaje motor son sistemas separados neurológicos. Un paciente con daño al hipocampo puede aprender una tarea motora y mejorar con la práctica, pero cada vez que él/ella practican, no tiene memoria consciente de haber hecho la tarea. Los circuitos motores llegan a ser entrenados, pero el daño al hipocampo previene la formación de memorias nuevas conscientes. Por lo tanto, los circuitos motores aprenden una nueva tarea, tal y como el resolver un rompe-cabezas sencillo mecánico, pero la persona no recuerda haber visto o haber resuelto el rompecabezas. Con práctica repetitiva, la persona se hace mejor y mejor a la tarea, pero cada vez que se presenta el rompecabezas, él/ella dice que nunca lo ha visto antes.
Yo soy afortunada en que puedo construir mi biblioteca de imágenes y visualizar soluciones basadas en esas fotos. Sin embargo, la mayoría de la gente con autismo llevan vidas extremadamente limitadas, en parte porque no pueden manejar ninguna desviación de sus rutinas. Para mí, cada experiencia incrementa en mis memorias visuales que llevo de mi experiencia previa, y en esta manera mi mundo continúa creciendo.
Cerca de hace dos años llegué a tomar un gran paso hacia adelante personal cuando me contrataron para remodelar una planta de carne que usaba métodos muy crueles de restricción durante la matanza kosher. Antes de la matanza, el ganado vivo se colgaba con la cabeza hacia abajo por medio de una cadena atada a una de las patas de atrás. Era tan horrible que no pude observarlo. Los aullidos desesperados del ganado aterrado podían ser escuchados tanto en la oficina como en el estacionamiento. Algunas veces la pata del animal se rompía durante el proceso. Esta práctica horrible totalmente violaba la intención humanitaria de la matanza kosher. Mi trabajo era el quitar este sistema cruel y reemplazarlo con un aparato de restricción que sostuviera al animal en una posición de pié mientras que el rabbi realizaba la matanza kosher. Efectuado de una manera apropiada, el animal debería permanecer calmado y no se asustaría.
El nuevo método de restricción era un establo angosto metálico que sostenía a una vaca. Estaba equipado con un sostenedor (yoke), para mantener sin moverse la cabeza del animal, una reja empujaba suavemente a la vaca desde atrás hacia el sostenedor de la cabeza y un restringidor de la panza el cual se elevaba bajo la panza hacia arriba como un elevador. Para operar el restringidor, el operador tenía que empujar seis palancas de control hidráulico en la secuencia apropiada para mover las rejas de entrada y de salida así como los implementos que ponían en posición la cabeza y el cuerpo de la vaca. El diseño básico de este sostenedor había existido por cerca de treinta años, pero añadí implementos de regulación de presión y cambié algunas de las dimensiones críticas para hacerlo más cómodo para el animal y para prevenir que se aplicara una presión excesiva.
Antes de que de hecho operara el sostenedor en la planta, lo probé en el taller antes de que fuese enviado. Aunque no había ganado presente, pude programar mis memorias visuales y táctiles con imágenes de la operación del sostenedor. Después de operar el sostenedor vacío por cinco minutos, tenía imágenes mentales exactas de cómo las rejas y otras partes del aparato se movían. También tenía memorias táctiles de cómo se sentían las palancas en este particular sostenedor. Las válvulas hidráulicas son como instrumentos musicales; diferentes marcas de válvulas se sienten diferentes, tal y como diferentes tipos de instrumentos de viento se sienten. El operar los controles en el taller me permitió practicar después por medio de mis imaginaciones mentales. Tenía que visualizar los controles en sí del sostenedor y, en mi imaginación, observar a mis manos empujando las palancas. Podía sentir en mi mente cuanta fuerza se necesitaba para mover las rejas a diferentes velocidades. Ensayé el procedimiento muchas veces en mi mente con diferentes tipos de ganado entrando al sostenedor.