LAS MANERAS DEL MUNDO

 

Desarrollando Ttalento Autista

 

            A LA EDAD de dos años y medio me inscribieron en una escuela guardería para niños con discapacidad del habla. Había una terapeuta mayor, con experiencia en terapias del habla y otra maestra. Cada niño recibía trabajo de uno-a-uno con la terapeuta mientras que la maestra trabajaba con otros cinco niños. Los maestros ahí sabían qué tanto podían instruir gentilmente hacia mi mundo para despertarme de mis sueños despiertos y hacerme prestar atención. Demasiada intrusión causaba berrinches, pero sin intervención no había progreso. Niños autistas permanecerán aislados en sus pequeños mundos si se les permite.
Yo me aislaba, cerraba mis oídos, y soñaba despierta. Mis sueños eran como películas Technicolor en mi cabeza. También me absorbía completamente en darle vuelta a una moneda o estudiando el patrón del grano de madera de la parte de arriba de mi escritorio. Durante estos tiempos el resto del mundo desaparecía pero luego mi maestra del habla gentilmente me tomaba la barbilla  para llevarme de vuelta al mundo real.
Cuando tenía tres años mi madre contrató a una niñera para que nos cuidara a mi hermana menor y a mí. Esta mujer nos mantenía constantemente ocupadas en juegos y actividades al aire libre y fue una parte importante de mi educación y tratamiento. Ella activamente participaba en mi educación y tratamiento para animarme a permanecer conectada. Hacíamos monos de nieve, jugábamos pelota, saltábamos la cuerda, e íbamos a patinar y pasear en trineo. Cuando crecí un poco, ella pintaba pinturas con nosotras, lo cual me ayudó a desarrollar mi interés en el arte. Es importante para un niño autista el tener actividades estructuradas tanto en el hogar como en la escuela. Las comidas siempre eran al mismo tiempo, y nos enseñaron buenos modales en la mesa. Nuestra niñera me enseñó a una temprana edad a ser cortés, y reglas de seguridad fueron martilladas en mi cabeza. Me enseñaron a mirar a ambos lados antes de cruzar la calle. Todos los niños tienen que aprender que la calle es peligrosa, pero niños autistas necesitan aprender todo de memoria. Una o dos veces no son suficientes.
Fuí enlistada en un jardin de niños normal en una escuela primaria pequeña. Cada clase tenía solo doce a catorce alumnos y una maestra experimentada que sabía como poner límites firmes pero justos a los niños para controlar su comportamiento. El día antes de que ingresara al jardín de niños, mi madre asistió a una clase y les explicó a los otros niños que necesitaban ayudarme. Esto evitó que me atormentaran y creó un mejor ambiente para aprender. Estoy en deuda con los buenos maestros de esa escuela, quienes llevaban un salón de clases estilo antiguo, altamente estructurado, con muchas oportunidades de actividades en las cuales partipar.
Vívidamente recuerdo aprender acerca del sistema solar al dibujarlo en el pizarrón y los viajes al museo de ciencias. El ir al museo de ciencias y hacer experimentos en mis salones de clases de tercero y cuarto grado, hicieron la ciencia real para mí. El concepto de presión barométrica era fácil de comprender después de hacer barómetros de botellas de leche, hojas de hule, y popotes. Pusimos cinta para poner el popote en la hoja de hule, la cual cubría la boca de la botella de leche. Cambios en la presión de aire empujaba la membrana de hule hacia arriba y hacia abajo, y hacía mover al popote.
Mis maestros también animaron mi creatividad. Cuando estuve en el quinto grado ayudé a hacer muchos disfraces para el teatro de la escuela. Era buena para pintar y el arte. Tanto en mi hogar como en la escuela me elogiaban y animaban a trabajar en esto.
Cuando comencé en la escuela, todavía tenía el diagnóstico de daño cerebral. Los maestros conocían mi diagnóstico y estaban dispuestos a trabajar conmigo aunque no tenían entrenamiento en educación especial. Dos años de aprendizaje intensivo antes del jardín de niños me habían preparado para una escuela normal. Ahora ya era completamente verbal, y muchos de los síntomas autistas más serios habían desaparecido. Cuando un programa educacional tiene éxito el niño actúa menos autista. Yo ahora jugaba con otros niños y tenía mejor control de mis berrinches. Sin embargo, aún tenía problemas con ellos, especialmente cuando estaba cansada o frustrada cuando una maestra no me daba suficiente tiempo para responder una pregunta. Mi mente procesaba la información despacio, y el contestar una pregunta rápidamente era difícil.
No leía bien aún a la edad de ocho años, cuando mi madre probó algo diferente. Cada tarde después de la escuela, me sentaba con ella en la cocina y ella me hacía sonar las palabras en un libro. Después de aprender los sonidos fonéticos y las reglas, ella me leía un párrafo en voz alta. Entonces yo hacía los sonidos de una o dos palabras. Gradualmente me hacía leer porciones más largas. Leíamos de un libro real que era interesante y no de uno de los pequeños libros para principiantes. Aprendí bien con fonética, porque comprendía el lenguaje hablado. Sin embargo, me llevó mucho tiempo el aprender a leer en silencio. El decir las palabras en voz alta me ayudaba a mantener la secuencia organizada. También me contaba historias a mí misma por las noches. Contarlas en voz alta le daba a cada historia secuencia, lo que las hacia más reales. Aún en preparatoria discutía conceptos filosóficos en voz alta conmigo misma.
Al ir creciendo, las personas que fueron de mayor asistencia para mí eran siempre más cretivas, tipos no convencionales. Psiquiatras y psicólogos fueron de poca ayuda. Estaban muy ocupados tratando de psicoanalizarme y descubrir mis problemas oscuros psicológicos profundos. Un psiquiatra pensó que si podía encontrar mi “herida psíquica”, yo estaría curada. El psicólogo de la preparatoria quería desterrar mis fijaciones con cosas como puertas en lugar de comprenderlas y usarlas para estimular mi aprendizaje.
Fue el Sr. Carlock, uno de mis maestros de ciencia, quien llegó a ser mi más importante guía en la preparatoria. Después de ser expulsada de la prepratoria regular, mis padres me enrolaron en una escuela internado pequeña para estudiantes dotados con problemas emocionales. Aunque había sacado una calificación de 137 en la prueba del IQ de Wechsler cuando tenía doce años, estaba totalmente aburrida con el trabajo de la escuela, y continúe sacando malas calificaciones. Los otros maestros y profesionales en la escuela querían diseminar mis interéses y los usó como motivadores para hacer el trabajo de la escuela. Cuando hablaba de símbolos visuales tales como puertas, él me dió libros de filosofía.
De la misma manera, el psicologo y psiquiatría querían que me deshaciera de mi máquina apretadora, pero el Sr. Carlock la defendió y dió otro paso en ayudarme a dirigir mis interéses y energías. El me dijo que si quería aprender el por qué me relajaba, tenía que aprender ciencia. Si estudiaba duro para ingresar a la universidad, podría llegar a aprender el por qué la presión tenía un efecto relajante. En lugar de quitarme mi aparato raro, él lo usó para motivarme a estudiarme, obtener buenas calificaciones e ir a la universidad.
El Sr. Carlock entonces me introdujo a los temas científicos, tales como los Psychological Abstracts y el Index Medicus. Científicos reales, aprendí, no usan el Libro de la Enciclopedia Mundial. A través de los indices podía encontrar literatura científica mundial. En la mitad de los setentas no había índices computarizados científicos. Ni siquiera teníamos copiadoras en las bibliotecas públicas. Cada ingreso de un índice tenía que ser copiado en una libreta a mano. El buscar la literatura científica era verdadero trabajo en aquellos días. El Sr. Carlock me llevó a la biblioteca y me enseñó como hacer esto y tomar el primer paso en llegar a ser una científica. Estos eran los libros que los científicos reales usaban.
El entrenamiento del Sr. Carlock me sirvió bastante. Mas tarde en mi vida, cuando ataques de ansiedad me estaban destrozando, pude investigar en la biblioteca cual medicamento necesitaba. A través del Index Medicus encontré las respuestas.
Muchos niños con autismo llegan a estar fijados en varios temas. Algunos maestros cometen el error de tratar de desterrar la fijación. En lugar de eso, deberían ampliarlo y canalizarlo hacia actividades constructivas. Por ejemplo, si un niño está encaprichado con barcos, entonces usen los barcos para motivarlo a leer y practicar matemáticas. Lean libros acerca de barcos y hagan problemas aritméticos para calcular la velocidad de los barcos. Fijaciones proporcionan gran motivación. Leo Kanner dijo que el camino al éxito para algunas personas con autismo era el canalizar su fijación hacia una carrera. Uno de sus pacientes más exitosos llegó a ser un cajero de un banco. El había crecido en una granja cuya familia encontró metas para su fijación con números. Para motivarlo a trabajar en los campos, le dejaban contar las hileras de maíz que estaba siendo cosechando.
El Dr. Kanner también notó que las fijaciones de un persona autista pueden ser su manera de llegar a tener algo de vida social y amistades. Hoy en día, mucha gente con autismo llega a fascinarse con las computadoras y llegan a ser muy buenos programadores. Un interés en computadoras puede proporcionar contactos sociales con otra gente que les gusta la computación. El Internet, la red de computación mundial, es maravillosa para tales gentes. Problemas que la gente autista tiene con contacto visual y gestos raros no son visibles  en el Internet y los mensajes escritos a máquina evitan muchos de los problemas sociales del contacto de cara a cara. El Internet puede ser la mejor cosa hasta ahora para mejorar la vida social de una persona autista. Tom McKean dijo que cuando él era un alumno en la universidad, las computadoras eran una bendición porque él se podía comunicar con otra gente y no tener que concentrarse en tratar de hablar normalmente.
Los maestros necesitan ayudar a los niños autistas a desarrollar sus talentos. Creo que existe demasiado énfasis en déficits y no obstante énfasis en desarrollar habilidades. Por ejemplo, habilidad en arte frecuentemente sale a relucir a una edad temprana. En juntas, los padres, maestros y personas con autismo me han dado dibujos asombrosos hechos por niños muy pequeños. Niños autistas de tan sólo siete años a veces dibujan con perspectiva en tercera  dimension. Una vez visité una escuela en donde un hombre autístico de veinte años de edad estaba dibujando pinturas hermosas de un aeropuerto en papel cuaderno. Nadie estaba trabajando con él para desarrollar su talento. El debería haber estado tomando clases en dibujo y computación en dibujo.
Tom McKean llegó a frustrarse durante un curso de programación por computadoras de dibujo en la universidad porque el profesor lo reprobó por haber encontrado una mejor manera de escribir el programa. Adivino que el profesor puede haberse sentido ofendido por la manera directa de Tom, no comprendiendo que el ser directo al punto de ser rudo a veces es una característica del autismo. Tom caminaba hasta el pizarrón y borraba y corregía el ejemplo del profesor. En el libro “Soon Will Come The Light” (Pronto Vendrá La Luz), Tom escribió: “Mira, si lo hiciéramos de esta manera, podríamos ahorrarnos cuatro o cinco líneas de código. Si hubiese estado buscando un trabajo como programador, no hubiese sido contratado si hubiese usado el código que el profesor insistió en usar”. Tom estaba frustrado y confundido cuando falló el curso. Un profesor más creativo hubiese retado a Tom con escritura de programas más interesante y difícil.
Adolescentes y adultos con autismo necesitan edificar sus puntos fuertes y usar sus interéses. Ellos deberían ser animados a desarrollar habilidades en campos tales como programación de computadoras, reparación de motores, y artes gráficas. (Programación de computadoras también es un excelente campo porque la excentricidad social es tolerada). Autistas también necesitan tener guías que les expliquen las maneras del mundo. Yo les he ayudado a muchos adultos autistas a explicarles que piensan diferente de otras personas. Se hace más fácil figurar qué y el por qué de lo que está pasando, cuando uno aprende que otras personas de hecho tienen un proceso de pensar diferente. Las video cámaras y grabadoras pueden ser muy útiles al enseñar interacciones sociales. Cuando veo videocintas de algunas de mis pláticas anteriores, puedo ver las cosas que hice mal, tal y como usar patrones raros de voz. Enseñarle a una persona con autismo las gracias sociales es como el entrenar a un actor para una obra de teatro. Cada paso debe de estar planeado. Esta es una razón por la que el Sr. Carlock hizo más por mí que enseñarme ciencia. El pasó horas dándome ánimo cuando me sentía rechazada por mis compañeros de clase que me atormentaban. El laboratorio de ciencias del Sr. Carlock era un refugio de un mundo que no comprendía.
Cuando llegué a estar interesada en algo, me concentraba en ese tópico a morir. Hablaba de lo mismo todo el tiempo. Era como el tocar una canción favorita en el estéreo una y otra vez. Los adolescentes lo hacen todo el tiempo, y nadie piensa que esto es raro. Pero el autismo exagera el comportamiento normal al punto de que es demasiado para la capacidad de la mayoría de las personas de comprender. Por ejemplo, mucha gente pensaba que mi perseveración en mis símbolos de las puertas era raro y trataban de sacármelas y desahacerme de ellas. Tomó alguien como el Sr. Carlock para ayudarme a canalizar tales fijaciones.

Universidad y Escuela de Post-Grado
Antes de entrar a la Universidad, mi madre le informó a la administración de mis problemas. La escuela estaba cerca de mi escuela preparatoria vieja y aún podía ver al Sr. Carlock durante los fines de semana. Esto era muy importante para mi éxito. El proporcionaba apoyo y ánimo necesarios mientras me adaptaba a la vida universitaria. Puede que no pudiera haberla hecho sin él.
Había dos clases de cursos universitarios: fáciles como biología, historia, inglés, e imposibles como matemáticas y Francés. El Sr. Dion, el maestro de matemáticas, pasaba horas conmigo después de clase. Casi todos los días iba a su oficina y revisaba la plática entera del día. Así mismo tenía que pasar horas con un tutor para poder pasar Francés. Para apoyo moral estaba la Sra. Eastbrook, la esposa del asistente Decano. Ella era otra de las personas no convencionales que me ayudó. Tenía salvaje cabello negro largo y usaba mallas térmicas bajo su falda. Cuando me sentía sola o deprimida, iba a su casa y ella me proporcionaba ánimo muy necesario.
La Universidad era un lugar confuso, y me esforzaba por hacer analogías visuales para comprender las reglas de la sociedad universitaria. Cuando ingresé a la universidad, hice nuevas analogías para aumentar las ideas simples que tenía en el internado para mantenerme sin problemas. Ahí rápidamente había aprendido cuáles reglas realmente tenía que seguir y cuáles podía doblar a través de cuidadosa observación y lógica. Desarrollé un sistema de clasificación simple para las reglas, al cual llamé “pecados del sistema”. Una regla designada como un pecado del sistema era muy importante, y el romperla podía resultar en pérdida severa de privilegios o expulsión. Estudiantes se metían en grandes problemas por fumar y tener sexo. Si se podía confiar que una estudiante completamente no se metía en ninguna de estas dos actividades, ella podía romper algunas de las otras reglas menores sin consecuencias. Designé fumar y el sexo como pecados del sistema. Una vez que el personal se dió cuenta que yo no me iría a los matorrales a tener sexo nunca me castigaban por ir al bosque sin un miembro del personal. Nunca me dieron permiso especial de ir de excursión por mí misma, pero aprendí que tampoco el personal no iba a intentar detenerme. Me dí cuenta de que los maestros y padres del hogar estaban mucho más preocupados por el fumar y el sexo, y aprendí como permanecer fuera de tales problemas.
Para personas con autismo, las reglas son muy importantes, porque nos concentramos intensamente en cómo se hacen las cosas. Yo siempre tomé las reglas seriamente y me gané la confianza de mis maestros. Gente que confía en mí siempre han sido de gran ayuda. Pero muchas personas tienen dificultad al descifrar el cómo la gente con autismo comprende las reglas. Ya que no tengo ninguna intuición social, cuento solamente con mi lógica, como un programa experto de computación, para guiar mi comportamiento. Yo categorizo las reglas de acuerdo a su importancia lógica. Es un árbol complejo algorítmico para hacer decisiones. Existe un proceso usando mi intelecto y proceso para hacer decisiones lógicas para todas las decisiones sociales. La emoción no guía mi desición; es pura computación.
El aprender un proceso de hacer decisiones complejas es difícil. Tuve una educación moral estricta en mi hogar, y aprendí de niña que el robar, mentir, y herir a otra gente estaba mal. Al ir creciendo observé que se podían romper ciertas reglas pero no otras. Construí un programa de hacer decisiones para saber cuáles reglas podían romperse al clasificarlas en tres categorías: “muy malas”, “pecados del sistema”, e “ilegales, pero no malas”. Las reglas clasificadas como “muy malas” nunca deben romperse. Robar, destruír propiedad, y herir a otras personas están en esta categoría, y eran fáciles de comprendere. Las reglas “ilegales pero no malas” pueden frecuentemente ser rotas con poca consecuencia. Ejemplos de esto serían el ir a un poco de exceso de velocidad en la carretera y estacionarse ilegalmente. La categoría de los “pecados del sistema” cubre reglas que tienen penalidades muy duras por razones aparentemente ilógicas. Usando mi sistema me ha ayudado a negociar cada nueva situación en la que me encuentro.
Mi tía Breechen era otra guía importante. Ella siempre era muy tolerante y me animaba a trabajar con el ganado. Yo me enamoré con Arizona cuando visitaba su rancho. Mi infatuación con los toboganes para el ganado ahí también proporcionaron la motivación que comenzó mi carrera, y regresé ahí para ir a la escuela de post-grado.
Quería hacer mi tésis para mi certificado de “maestría” en el comportamiento de ganado en los lotes de alimentación en diferentes tipos de toboganes para el ganado pero mi consejero en la Universidad del Estado de Arizona pensó que los toboganes para el ganado no eran un tópico académico apropiado. En 1974 la investigación del comportamiento animal en ganado de granjas era una rareza. Una vez más, mi fijación me impulsó. Yo iba a realizar mi investigación del comportamiento del ganado en toboganes aunque el profesor pensara que era estúpido. Afortunadamente, perseveré y encontré a dos nuevos profesores, Dr. Foster Burton, presidente del Departamento de Construcción, y Mike Nielson, de Diseño Industrial, quienes estuvieron interesados. Con ellos, figuré métodos de investigación. Una idea que parecía loca a profesores conservadores en ciencia animal les pareció perfectamente razonable a un hombre de construcción y a un diseñador.
Mi tésis de “maestría” incorporó todas mis ideas y fijaciones acerca de la manera que las cosas trabajan. Quería determinar el efecto de diferentes diseños de toboganes rampa en el comportamiento de los animales, la incidencia de heridas, y la eficiencia de los toboganes. Las variables que observé eran la raza de ganado, el diseño del tobogan rampa, y el tamaño del ganado. Medí qué tanto el ganado rezongaba y se rehusaba a entrar al tobogán rampa, la velocidad del manejo y cosas que podían lastimar a los animales, tal y como el resbalarze en superficies resbaladizas y sostenes de la cabeza que los pudiesen ahorcar. Para investigar al ganado, me paraba en seguida del tobogan con mi hoja de información y anotaba el comportamiento de cada animal mientras que era marcado y vacunado.
Entonces tenía que ingresar la información en tarjetas perforadas IBM para analizar en la computadora principal del Departamento de Ingeniería. Cuando estaba en la Universidad del Estado de Arizona, no había esas pequeñas computadoras de escritorio. El perforar cinco mil tarjetas IBM era trabajo que entumecía mi mente, porque la información de cada animal tenía que ser perforada en una tarjeta individual. Llegaba al laboratorio de perforación antes que los ingenieros llegaran a las 6 P.M, y perforaba tarjetas hasta que mi vejiga podía soportarlo. Si me levantaba a ir al baño, un estudiante de ingeniería me quitaba mi máquina de perforar. Llegué hacerme experta en el teclado de perforaciones y el sorteador de tarjetas. Cuando el sorteador se atoraba, los estudiantes se paraban sin saber que hacer mientras yo lo desatoraba. Frecuentemente arreglaba la máquina para ellos para que ellos pudiesen sortear sus tarjetas de manera que yo pudiera regresar a mi trabajo de sortear las mías. Siempre me refería a los juegos de tarjetas como a mi ganado. Visualizando cada tarjeta como un animal real hacía más fácil el comprender cómo las podía sortear en diferentes grupos para análisis estadístico. Por ejemplo, podía sortear las tarjetas en categorías por tamaño para ver si el tamaño del ganado afectaba su eficiencia. Le llamaba al sorteador “sorteando ganado”.
Los resultados de mi investigación indicaban que el diseño del equipo afectaba su operación. Algunos tipos de toboganes apretadores tenían más tendencia a herir a los bueyes, y unas razas de ganado tendían a tener más accidentes que otras. También hice un estudio de tiempos y movimientos para determinar la velocidad más eficiente para el manejo de animales. Si el personal trataba de ir muy rápido, los animales tendían a llegar a ser heridos y las vacunas se ponían inapropiadamente. Hace veinte años determiné que tanto tiempo era requerido para poner las vacunas y otros procedimientos para el ganado. Estas cifras todavía son buenas hoy en día. Es simplemente imposible el manejo de animales más rápido y hacer un trabajo decente.
De algunas maneras, acredito a mi autismo por permitirme comprender al ganado. Después de todo, si no hubiese usado el tobogan apretador yo misma, tal vez no se me hubiese ocurrido como afectaba al ganado. He tenido suerte, porque mi comprensión de animales y el pensar visualmente me llevó a una carrera satisfactoria en la cual mis características autistas no impiden mi progreso. Pero en muchas juntas alrededor del país he hablado con muchos adultos con autismo quienes tienen certificados avanzados de universidad pero no tienen trabajos. Prosperan en el mundo estructurado de la escuela, pero no pueden encontrar trabajo. Problemas a veces ocurren al comienzo. Frecuentemente durante entrevistas, a las personas no les gusta nuestra manera directa, patrones de conversación raros, y manerismo chistosos.
Hace veinte años, no me había dado cuenta de lo raro que parecemos. Uno de mis buenos amigos me dijo que yo siempre me jorobaba, me frotaba las manos, y tenía voz excesivamente alta, sin modulación. Tuve que llegar a todas las partes que he llegado a través de la puerta trasera. Afortunadamente, tenía suficiente dinero para vivir mientras empecé muy lentamentente a seguir mi carrera en una base de consejería. Una vez en una juna de la Sociedad Americana de Ingenieros Agricultores, me dí cuenta que hice una mala impresión en dos ingenieros, porque me ignoraron y rehusaron discutir ingeniería conmigo. Pensaron que era yo extraña hasta que saqué rápidamente un dibujo que yo había hecho de una tina de remojo en el lote de alimentación de John Wayne – Red River. Ellos dijeron: “¿Usted dibujó esto?”.
Gente con autismo puede desarrollar habilidades en campos en los cuales son excelentes, tales como programación de computadoras, dibujo, arte de mercadotecnia, caricaturas, mecánica automovilística, y reparación de pequeños motores. En donde realmente necesitan ayuda es en venderse a sí mismos. En muchos casos, tienen una mejor oportunidad de ser contratados si son entrevistados por otros programadores de computación o dibujantes en lugar del departamento de personal. De la misma manera, enseñando un portafolio de su trabajo ayudará a convencer a patrones escépticos quienes se ponen nerviosos de darle un trabajo a una persona autista. He conocido a gente quienes están involucrados en trabajos satisfactorios tan variados como reparación de elevadores, reparación de bicicletas, programación de computadoras, artes gráficas, dibujo arquitectural, y laboratorio de patología. La mayoría de estos trabajos usan talentos de visualización que muchas personas con autismo tienen. Por ejemplo, un buen mecánico corre el motor en su mente para figurar qué es lo que está mal con él. Personas con autismo quienes tienen habilidades de memorización como las de un sabio son buenas al catalogar y volver a poner libros en los libreros en la biblioteca. Entonación de pianos es otro trabajo para el que son buenos, porque muchas personas con autismo tienen una agudeza perfecta.
Aún recuerdo el tomar ese primer paso vital en establecer mi credibilidad en la industria del ganado. Sabía que si podía hacer que me publicaran un artículo en la revista Arizona Farmer Ranchman, podría empezar desde ahí. Mientras que asistía a un rodeo caminé hasta el editor de la revista y le pregunté si estaría interesado en un artículo en el diseño de toboganes apretadores. El dijo que si estaría, y la siguiente semana le envié un artículo titulado “The Great Headgate Controversy” (La Gran Controversia de la Reja de Cabeza). Discutía los pros y contras de diferentes tipos de toboganes. Algunas semanas después recibí una llamada de la revista; querían tomarme una foto en la ganadería. Yo no lo podía creer. Nada más por que me animé obtuve mi primer trabajo. Eso fue en 1972. Desde entonces escribí para la revista regularmente mientras que sacaba mi certificado de maestría.
El tener artículos publicados me llevó a un trabajo diseñando toboganes para ganado en Corral Industries, una compañía de construcción de corrales grandes. Aún vivía en mi mundo de símbolos visuales, y necesitaba representaciones concretas de avance en la industria del ganado. Usaba un uniforme verde de trabajo con prendedores de ganado en el collar como una insignia del rango de un soldado. Empecé como soldado, con prendedores bronceados de ganado, y al ir siendo reconocida en la insutria me premié con mejores prendedores de plata y oro. No me daba cuenta del hecho de que a otra gente le parecía ridículo mi uniforme.
Emil Winnisky, el gerente de construcción en Corral Industries, reconoció mis talentos, y él me ayudó a vestirme y actuar apropiadamente. El hizo que sus secretarias salieran conmigo de compras para encontrar mejor ropa y me enseñaran a arreglarme mejor. Ahora uso una blusa tipo oeste más apropiada, pero aún me premio por mis avances con prendedores de ganado y uso dos prendedores de plata en mi collar.
En aquel tiempo me sentí resentida con la intrusión de Emil acerca de mi vestido y hábitos de arreglo, pero hoy en día me doy cuenta que me hizo un gran favor. Con gran vergüenza me acuerdo el día en que él metió una barra de desodarante Arid en mi escritorio y me dijo que mis axilas apestaban. Las personas con autismo necesitan consejo acerca de su ropa y arreglo personal. Ropa apretada o que raspa hace el prestar atención al trabajo imposible, y muchos cosméticos causan reacciones alérgicas, así que cada persona necesita encontrar ropa con estilo, cómoda que no irrite la piel sobre-sensible y desodorante y otros cosméticos libres de perfume (tengo reacciones alérgicas severas en contra de perfumes). El rasurarse es un problema para algunos hombres autistas debido a supersensibilidad táctil, lo que hace una navaja sentirse como polvo de lija. Rasuradoras eléctricas a veces son más fáciles de tolerar.
Mientras que trabajaba en Corral Industries, visitaba la empacadora de carne Swift una vez por semana. Ahí conocí a Tom Rohrer, el gerente, quien llegó a ser uno de mis principales mentores en el mundo del trabajo. La cosa principal que Tom hizo por mí al principio era simplemente tolerar mi presencia. Entonces todavía hablaba yo mucho, pero él me soportó porque yo figuraba maneras creativas de resolver problemas, tales como el usar mangueras de plástico para leche para acolchonar las orillas de las verjas y evitar moretones. Gradualmente el super intendente, Norb Goscowitz, y el capataz se interesaron en mí. Algunas veces Norb me dijo que él me estaba aconsejando de la misma manera que aconsejaba a su propia hija.
Un año después le vendí a Swift el contrato para construír una rampa nueva para ganado para Corral Industries. Durante la construcción de este proyecto aprendí que estar técnicamente en lo correcto no siempre era estar socialmente en lo correcto. Critiqué un trabajo de soldadura no bien hecho de una manera sin tacto, y los trabajadores se enojaron. Harley Winkleman, el ingeniero de la planta, me dió un buen consejo. El me dijo: “Debes de pedirles perdón a los trabajadores antes de que un pequeño problema se convierta en un gran cáncer”. Me hizo ir a la cafetería y pedir diculpas y me ayudó a aprender a criticar con más tacto”.
Un año más tarde, me metí en más problemas sociales en la planta, y Tom me defendió, molestando al presidente de Swift. Yo inocentemente creí que todos los empleados trabajando ahí le brindarían su lealtad primero a la compañía. El no apreció que yo encontrara problemas con su operación. De esto aprendí que la lealtad en los mejores interéses de la compañía frecuentemente no era el principal motivador para las acciones de otra persona. Nunca se me olvidará que cuando la cosa se puso realmente dura, Norb me dijo, “No importa qué, siempre tienes que perseverar”.
Dejé el trabajo en Corral Industries y continué escribiendo para el Arizona Farmer Ranchman mientras que empecé mi negocio de diseño de manera independiente. El ser independiente me permitió evitar muchos de los problemas sociales que pueden ocurrir en un trabajo regular. Quería decir que podía ir, diseñar un proyecto, e irme antes de meterme en dificultades sociales. Aún no reconozco fácilmente las señales sociales de problemas, aunque puedo decir desde una milla si un animal está en problemas.
Cuando un nuevo gerente tomó el control de la revista Arizona Farmer Ranchman, no me dí cuenta que él pensaba que yo era rara y estuve en peligro de ser despedida. Un empleado compañero me dijo que yo no le caía bien. Mi amiga Susan vió las señales de advertencia, y ella me ayudó a ensamblar un portafolio de todos mis artículos. Después que el gerente vió que tan buenos artículos había escrito, me dió un aumento. Esta experiencia me enseñó que para vender mis servicios a clientes, siempre tenía que tener un portafolio de dibujos y fotos de proyectos realizados. Aprendí a evitar problemas sociales al limitar mis discusiones con clientes a tópicos técnicos evitando rumores acerca de la vida social de las personas con las que trabajaba.
Patrones quienes contratan a gente con autismo deben de conocer sus limitaciones. Trabajadores autistas pueden ser muy enfocados en sus trabajos, y un patrón que proporcione el ambiente apropiado frecuentemente obtiene desarrollo superior de ellos. Pero deben ser protegidos de situaciones sociales que no son capaces de manejar. Un hombre autista quien había trabajado con éxito en una firma arquitectural por muchos años fue despedido cuando fue promovido a una posición que involucraba contacto con el público. Otro hombre perdió su trabajo en un laboratorio después de que se embriagó con otros empleados. Los patrones necesitan educar a sus empleados acerca del autismo para que una persona autista no sea puesta en una situación social que él o ella no puedan manejar.
Pero por cada Sr. Carlock o Tom Roher, hay siempre personas que hacen las cosas difíciles. Recuerdo la vez cuando manejé al corral de alimentación Scottsdale y caminé hacia la puerta que daba hacia el área de trabajo del ganado, y un hombre llamado Ron puso su mano en la puerta y dijo que no se permitían muchachas. En ese entonces a principios de los setentas, ninguna mujer trabajaba en los corrales de alimentación. Hoy día muchas lo hacen, y muchos corrales prefieren a mujeres para el manejo y cuidado médico del ganado, porque son más amables que los hombres. Pero entonces yo no sabía cuál era mi mayor “handicap” (incapacidad), el ser mujer o el tener autismo.
El intentar ingresar en el mundo de los hombres era ya bastante difícil de por sí. Cuando empecé a diseñar facilidades en plantas de carne, me decoraron mi carro con testículos de toro y seguido me daban recorridos groseros por las plantas. Tenía que vestirme en el baño de los hombres cuando trabajaba en la lechería en la Universidad del Estado de Arizona. En una planta me fue mostrado el hoyo de la sangre en tres ocasiones distintas. Durante la tercer caminata a través de la sangre, pisotié un charco y salpicó sobr el gerente. El me respetó después de que se dio cuenta de sabía cómo utilizar el equipo. Lo que la gente hoy en día denomina acoso sexual, no es nada comparado con lo que tuve que soportar en esos tiempos.
A pesar de que el nunca podrá saberlo, cuando Ron bloqueó la puerta que llevaba al área de maniobras del ganado, él instantáneamente transformó una pequeña e insignificante puerta de madera en una cerca dentro de mi gran variedad de símbolos de puertas. Cualquier evento que envolvía a una puerta ser cancelada parecía parte de un plan maestro que Dios tenía para mí. Mi mundo de imágenes visuales me permitió seguir adelante. Una puerta cancelada tenía que ser conquistada. A decir en verdad, era como un toro lleno de determinación pura. Nada iba a detenerme.