ARTISTAS  Y CONTADORES

 

Comprensión del Pensamiento Animal

 

MUCHAS PERSONAS han sido fascinadas por las tremendas proezas de memorización de los eruditos. De acuerdo a Bernard Rimland, del Autism Research Institute en San Diego, aproximadamente 9 a 10 por ciento de las personas con autismo tienen habilidades de eruditos. Algunos son como calculadoras de calendario las cuales pueden decir el día del año de cualquier fecha; otros pueden tocar perfectamente una pieza musical con solamente haberla escuchado una vez. Otro tipo puede memorizar cada calle en una ciudad o cada libro en una biblioteca. Existen también sabios que  pueden identificar rápidamente todos los números primos de una lista de números, inclusive a pesar de que no puedan ser capaces de realizar cálculos aritméticos básicos. Hans Welling, un investigador en Portugal, especula que los eruditos matemáticamente débiles pueden tener un método visual para analizar la simetría de los números, el cual les permite distinguir entre números primos y los que no lo son.
Los sabios son usualmente muy discapacitados en otras habilidades del aprendizaje, tal como el socializar. Una madre me dijo acerca de su sabio hijo adolescente, el cual podía realizar programas computacionales extraordinarios pero simplemente no podía aprender el significado del dinero. Los sabios memorizan vastas cantidades de información pero tienen dificultad para manipular este material de maneras que tengan significado. Sus habilidades de memorización exceden por mucho las de las personas normales, pero sus deficiencias cognitivas son muy grandes. Algunos son incapaces de hacer generalizaciones simples las cuales pueden hacer las reses y otros animales fácilmente.
No es un misterio cómo el sabio autista descrito en la  película Rain Man venció a los casinos en Las Vegas y contaba cartas en el juego del veinte uno. Era simplemente memorización intensa y concentración. La única razón por la cual yo no puedo contar cartas es por que no me puedo concentrar lo suficiente. Mi habilidad de visualización no ha cambiado, pero no puedo mantener mi mente en una imagen fija por mucho tiempo. Cuando me imagino equipo, edito las imágenes como un largometraje. Puedo visualizar el equipo desde un punto de vista desde el suelo, pero al siguiente momento lo veo desde otra perspectiva. Ya no soy capaz de mantener un video continuo en mi imaginación. Puedo especular que la mente de un sabio que cuenta cartas funciona como una cámara de video que está fija en un tripie y continuamente graba la misma escena. El punto de vista de la mente del sabio permanece fija relativamente por períodos largos. Cuando la concentración del sabio se enfoca en una sola cosa, es muy difícil para él cambiar su atención. Si una video grabadora estuviese conectada a su cerebro y sus memorias visuales pudiesen ser desplegadas en un televisor, su memoria muy probablemente se parecería a una película casera muy larga filmada desde un solo y estacionario punto de vista. Esta intensa habilidad de mantener constantemente una imagen puede también contribuir al comportamiento rígido e inflexible de la mayoría de los sabios.
Lo que más me interesa acerca de autistas sabios del tipo extremo, es que ellos no satisfacen uno de los criterios del pensamiento de Marian Stamp Dwakins. Dawkins, una investigadora de la Universidad de Oxford, es una de las pocas especialistas que estudian el pensamiento animal. Ella realiza una clara distinción entre comportamiento instintivo y pensamiento real. De manera similar a los principales programas de operación de una computadora, los instintos son patrones del comportamiento que están programados en los animales. Algunos instintos están físicamente cableados como los componentes físicos de una computadora, y otros pueden ser modificados por la experiencia. Un ejemplo de comportamiento instintivo es un becerro siguiendo a su madre. Los animales son capaces también de aprender comportamientos que no estén gobernados por sus instintos. Por ejemplo, las reses pueden aprender a formarse en línea para ser ordeñadas a las 4:00 P.M. Pero reses que se forman en el momento de ser ordeñadas o corren detrás del camión de alimentos están respondiendo a condiciones de estimulación directas. Los animales son capaces de aprender reglas sencillas. Un animal puede recordar que se le sirve de comer cuando se enciende una luz verde o que debe de brincar una barrera para evadir una colisión cuando se enciende una luz roja. Pero para determinar si el animal está realmente pensando no se necesitan pruebas bajo ciertas condiciones en la cual no pueda utilizar reglas sencillas. Numerosos estudios revisados por Dawkins claramente indican que los animales pueden pensar y que son capaces de utilizar información previamente aprendida para resolver problemas presentados en ciertas condiciones. Los animales tienen la capacidad de generalizar, aun cuando no utilicen lenguaje.
El trabajo de Dawkins pone en la mesa de discusión si un niño con autismo que no es capaz de generalizar, puede pensar. Por ejemplo, una persona con autismo Kanner clásico puede ser enseñado a no correr hacia la transitada calle enfrente de su hogar debido a que es peligrosa. Desafortunadamente, este frecuentemente falla en generalizar este conocimiento en la calle del hogar de cualquier otra persona. En otro escenario, una persona autista puede aprender el procedimiento para comprar una barra de dulce en Safeway, pero puede tener dificultad en encontrar como comprar una barra de dulce en Walgreen’s. Tales personas no son capaces de comprender cualquier desviación de las imágenes en su memoria.
De acuerdo al criterio de Dawkins, entonces, los autistas sabios no son capaces de pensamiento verdadero. Personas autistas como yo somos capaces de satisfacer su criterio de pensamiento, pero me sería negada la habilidad para pensar por científicos que sostienen que el lenguaje es esencial para el pensamiento.
Cuando un investigador de animales muy respetado me dijo que los animales no piensan, le respondí que si eso fuese cierto, entonces tendría que concluir que yo no era capaz de pensar. El no podía imaginar pensar en imágenes, ni asignar la validez de pensamiento verdadero. Mi mundo es un mundo el cual muchos pensadores con lenguaje no pueden comprender. He observado que las personas que son más inclinadas a negar el pensamiento animal son frecuentemente pensadores altamente verbales los cuales tienen pobres habilidades de visualización. Ellos sobresalen en actividades verbales o de pensamiento secuencial pero no son capaces de leer planos de ingeniería.
Es muy probable que los animales piensen en imágenes y memorias de aroma, luz, y patrones de sonido. De hecho, mis patrones de pensamiento visual probablemente se asemejan más cercanamente al pensamiento animal que el de los pensadores verbales. Parece ridículo para mí el debatir si los animales piensan o no. Para mí siempre ha sido obvio que sí lo hacen. Siempre he figurado en mi mente como el animal responde a las imágenes en su cabeza. Debido a que tengo imágenes en mi imaginación, asumo que los animales tienen imágenes similares. Diferencias entre pensamiento basado en lenguaje y basado en imágenes, puede explicar por que los artistas y los contadores fallan en comprenderse entre sí. Ellos son como manzanas y naranjas.
Estudios por Jane Goodall, Diane Fossey, y muchos otros investigadores han demostrado claramente que primates como los chimpancés y gorilas pueden pensar, a pesar de que unos cuantos científicos puedan considerar que los animales de granja puedan pensar. Sin embargo personas que han trabajado cualquier tiempo con reses sabe que éstas son capaces de reconocer objetos familiares cuando los observan en algún lugar nuevo. Mi experiencia indica que estos animales piensan imágenes visuales discretas. Son capaces de hacer una asociación entre una imagen visual guardada en su memoria y lo que están viendo en el presente. Durante un experimento en la granja en Colorado State University, por ejemplo, las reses eran manejadas en un tobogán apretador para realizarles pruebas sanguíneas cada mes durante cinco meses. La mayoría de las reses volvían a entrar de buena gana después de cada prueba de sangre después de haberse realizado la primera, pero unas cuantas se rehusaron en hacerlo. Estos animales discriminaron hasta qué parte del tobogán les molestaba, frecuentemente rehusando poner sus cabezas en una repisa a pesar de que entraban a la sección que les sujetaba el cuerpo.
Aparentemente cuando la persona que operaba los controles lo hacía rápidamente, les golpeaba la cabeza. Los animales que habían sido accidentalmente golpeados eran los más propensos a rehusarse en colocar su cabeza en la repisa. La mayoría de ellos marchaban hacia dentro del tobogán sujetador de buena manera, pero se detenían un poco antes de la repisa debido al miedo de ser golpeadas en la cabeza. Algunos animales rápidamente colocaban su cabeza en la repisa y la retiraban antes de que el operador pudiera sujetarla alrededor de su cuello. Actuaban como nadadores mariquitas los cuales tocaban el agua con la punta del pie y luego lo retiraban abruptamente.
Durante el periodo de cinco meses, las reses crecieron demasiado para el tobogán operado manualmente, de tal forma que fueron llevadas a un tobogán para la quinta y última extracción de sangre. El tobogán hidráulico fue pintado de un color diferente y parecía un tanto diferente del tobogán operado manualmente. También, los corredores y corrales que llevaban hacia el tobogán hidráulico eran totalmente diferentes. Cuando las reses se acercaban al tobogán hidráulico, muchas de ellas retrocedían y se rehusaban a poner sus cabezas sobre la repisa. Ellas reconocieron el tobogán sujetador a pesar de su diseño diferente y localización distinta. Ellas habían generalizado su conocimiento de los toboganes sujetadores y repisa en el nuevo lugar.
Las reses con las que he trabajado han tenido la habilidad de aplicar habilidades previamente aprendidas a nuevas situaciones, lo cual indica capacidad de pensamiento. Reses con cuernos largos, tales como las cuernos largos de Texas, tienen buen sentido del espacio y girarán su cabeza para subirse a un camión con rampa de treinta pulgadas de ancho. Pero las reses jóvenes que tengan experiencia previa con toboganes y rampas angostas, tocarán con sus cuernos las rampas y no podrán treparse a ellas para subir. Girar la cabeza para pasar a través de un lugar angosto no está gobernado por el instinto. Animales con experiencia aprenden a girar su cabeza. Después de que han aprendido, estas girarán su cabeza antes de que entren a un tobogán que nunca hayan visto antes. Cuando un animal experimentado se acerca a la entrada del tobogán, este gira su cabeza y entra sin ninguna complicación.
Algunos elegantes estudios con aves han demostrado que inclusive los emplumados amigos pueden pensar. Herb Terrace, el famoso entrenador de chimpancés, entrenó pichones a dar besos en una serie de botones iluminados en cierto orden para obtener alimento. La prueba estuvo diseñada para hacerle imposible al pichón utilizar una regla general tal como “luz roja significa comida”. Todos los experimentos fueron realizados en una caja cercada y controlados por una computadora para asegurar que los pichones no recibieran pistas del entrenador. (Cuando el pensamiento animal es evaluado, el “effecto de Hans listo” debe ser considerado. Hans fue un famoso caballo que había sido entrenado para contar golpeando sus pezuñas. Muchas personas estuvieron impresionadas y pensaron que el caballo realmente podía contar. Hans no sabía cómo contar, pero era un caballo muy perspicaz el cual captaba sutiles indicaciones de su entrenador. Terrace diseño una serie completa de pruebas para mostrar que los pichones podían aplicar conocimiento previamente aprendido acerca del orden de los botones en nuevos problemas de presionar botones.
Irene Perberg había enseñado pausada y laboriosamente a un loro llamado Alex a utilizar el lenguaje más allá de la repetición pura al ponerlo a observar dos personas hablando entre sí. Una persona sostenía un objeto tal como un corcho y preguntaba, ¿Qué es esto?. Si la segunda persona respondía con el nombre correcto del corcho, esta era felicitada por la primer persona y se le entregaba el corcho. Sin embargo, si la segunda persona respondía con el nombre incorrecto, se le decía “no” de forma firme. Después que Alex observó muchas de estas conversaciones, él empezó a utilizar palabras de manera apropiada. Cada pequeño paso era dominado, y se proseguía con el siguiente.
Como recompensa, se le daba el objeto al loro. Este tenía que aprender que la palabra correcta le permitía obtener objetos que deseara. Personas que enseñan lenguaje a niños autistas severos, utilizan métodos similares. El método de enseñanza de lenguaje Lovaas requiere observar el objeto, escuchar la palabra, y aparear la palabra tanto con el objeto como con la recompensa. Después de que el niño aprende los objetos, se le muestran imágenes de los objetos. Para algunos niños severamente afectados con autismo, relacionar tales imágenes es algo muy difícil.
Mayor evidencia que sustenta la idea del pensamiento animal puede ser encontrada en la extensiva revisión de la literatura científica realizada por Benjamín Beck. A pesar de que es bien sabido que los monos y chimpancés pueden utilizar herramientas, Beck encontró muchos reportes de uso de herramientas por parte de aves y mamíferos no primates. El uso de herramientas es otro indicativo de que los animales realmente pueden pensar. Los elefantes pueden arrojar árboles desenraizados hacia rejas eléctricas para derribarlas, y otro elefante inclusive utilizó una vara de bambú para retirarse una sanguijuela. Las tradiciones de los esquimales están repletas de relatos de osos polares que arrojaron trozos de hielo hacia las focas. He observado las gaviotas de mar llevar mariscos hacia fábricas de barcos de acero y luego dejarlos caer para que se partan y abran. Las gaviotas también arrojaban almejas sobre el camino y esperaban a que los autos pasaran sobre estas para exponer los deliciosos interiores. La revisión de literatura de Beck indicó que las aves pueden aprender el uso de herramienta mediante la observación. Cuando un azulejo en una colonia cautiva había aprendido a utilizar herramienta de alcance, otros cinco azulejos también lo aprendieron. Un gorrión de galápago el cual no utiliza usualmente ramas para sondear aprendió a utilizarlas cuando observó otras especies de aves utilizar esta herramienta.
En la granja de la Universidad de Illinois, donde trabajé como estudiante de posgrado, los puercos en un corral aprendieron a desajustar tornillos que sostenían la cerca a la pared. En cuanto los volvía a colocar, sus pequeñas lenguas los desajustaban. Todos los cinco puercos en ese corral aprendieron a desajustar tornillos. Mi tía tuvo un caballo que aprendió a colocar su cabeza a través de una puerta para sacarla de las bisagras; y en cada gran corral de reses, siempre hay una o dos reses que compiten con las técnicas de los grandes artistas escapistas existentes entre nosotros. En una ocasión atestigüé un Brahman de 1200 libras brincar puertas de seis pies. Simplemente levitaba sobre estas. Un caballo tiene que correr para brincar la puerta, pero este gran Brahman se levantó como ballena brincadora y fácilmente superó la puerta. La vasta mayoría de las reses están tranquilas mientras permanecen en los corrales y no intenta salirse, pero un toro que ha aprendido cómo quebrantar rejas con púas es imposible mantenerlo dentro, ya que ha aprendido que no se lastimará si presiona los postes. Las cercas simplemente funcionan debido a que las reses no saben que las pueden derribar.
Delfines en la Universidad de Hawai están siendo entrenados a entender lenguaje en base de símbolos. El entrenamiento inicial es dirigido por una persona la cual realiza señales con las manos que representan una serie simple de ordenes. Después de que el delfín aprende cómo realizar una serie de estas tareas, el siguiente paso es que observe una película de la persona. Esto ayuda a prevenir el efecto del Hábil Hans. Las oraciones de órdenes simples son acomodadas en cientos de diferentes combinaciones de tal forma que los delfines no puedan memorizar las rutinas. Los delfines pueden fácilmente transferir instrucciones de una persona real a una película de la persona. Un tercer paso posterior previene el obtener pistas del entrenador. El entrenador ahora se viste de color negro, y es video grabado con un fondo negro. Lo único que el delfín puede ver son los guantes blancos haciendo señales sobre un fondo negro. Los delfines son capaces de comprender las señales de la mano de la película también. En este entonces, las imágenes son abstractas, y los delfines están realizando los primeros pasos hacia la compresión de la representación simbólica de palabras.
Mi experiencia como pensador visual con autismo hace más claro para mí que el pensamiento no tiene que ser verbal o secuencial para ser real. Considero mis pensamientos reales mucho antes de que aprendiera que existía una diferencia entre los pensadores visuales y verbales. No estoy diciendo que  los animales y humanos normales y autistas piensan de la misma forma. Sin embargo creo que el reconocimiento de diferentes capacidades y tipos de pensamiento y expresión pueden llevar una mejor conectividad y comprensión. La ciencia apenas empieza a probar lo que las ancianas mujeres en zapatos deportivos siempre han sabido: el pequeño Fifi realmente piensa.

Aves Sabias
La habilidad de las aves a migrar se basa en capacidades similares a las habilidades de los sabios. Es posible que habilidades de sabios sean parte de un sistema de memoria de imágenes que está enmascarado por habilidades de pensamiento superior. El Profesor Floriano Papi, en Italia, ha escrito un importante libro, titulado Animal Homing, acerca de las habilidades de los animales y aves para migrar y regresar a casa. Desde los tiempos de los Romanos, las palomas mensajeras han sido utilizadas para transportar mensajes. ¿Cómo puede una paloma encontrar el camino a casa después de haber sido llevada lejos dentro de una jaula?
Las aves navegan utilizando la combinación de un sentido innato que les permite detectar el campo magnético de la tierra, y memorias que han adquirido. En algunas aves, el sistema innato de detección del campo magnético esta acompañado de programación genética que conforma las bases del sentido para migrar. Esto logrará llevar al ave hacia la dirección correcta aproximada, pero la información de su memoria también es esencial para orientarse a casa y migrar. Si un ave joven migra junto con su bandada, simplemente aprende simples puntos de referencia y otra información, tales como constelaciones y orientación del sol. Algunas aves, tales como la cerceta Europea, pueden distinguir y memorizar constelaciones. Papi reporta que algunas aves pueden hacer ajustes visuales de constelaciones, corregir la rotación de la tierra durante diferentes momentos del año, lo cual no parece tan distinto a un sabio con memoria visual intensa.
Clara Parks, cuya hija autista tiene grandes talentos autistas, notó que cuando su hija pintaba una imagen de su hogar, las constelaciones que ella incluía eran muy precisas. La Sra. Parks ha comentado que los ojos de su hija son como una cámara. Posiblemente, su habilidad visual y las habilidades de navegación de las aves tienen mucha similitud. Esto explica la migración, pero falla en explicar como una paloma mensajera puede encontrar el camino a casa desde un lugar en el que nunca haya estado antes. Las palomas dependen de puntos de referencia cuando vuelan sobre territorio familiar, pero cuando vuelan sobre territorio desconocido, ellas dependen del olfato. Cuando una paloma es transportada desde su palomar hasta el punto de liberación, recuerda los olores a lo largo del camino, y utiliza estas señales aromatizadas para regresar al palomar. Las palomas privadas de su sistema del olfato se perderán. Aquellas con su sentido del olfato intacto también se perderán si son transportadas en una jaula que bloquee las aromas. Parece que los puntos de referencia visuales son los que prefieren para regresar a casa, pero un ave se adaptará y utilizará señales de aroma cuando se encuentre sobre un territorio desconocido donde los puntos de referencia familiares no existan. Puede estar utilizando “imágenes aromatizadas”.
Una cantidad considerablemente alta de personas con autismo tienen un sentido del olfato muy agudo y se abruman con olores fuertes. Me avergüenza admitirlo, pero cuando era pequeña, me gustaba olfatear a las personas como lo hace un perro. Las esencias de las distintas personas eran interesantes. Algunos animales han desarrollado sentidos que son más sensibles que los nuestros. Los sabuesos pueden rastrear fugitivos en distancias largas con el olfato, y las aves de rapiña tienen mayor agudeza visual que los humanos. Muchos animales tienen audición muy sensible y pueden escuchar ruidos de frecuencias altas que están fuera del rango auditivo de los humanos. Muchas personas con autismo comparten estos sentidos altamente sensibles. Ellos no son capaces de concentrarse en un salón de clases debido a que pueden escuchar las conversaciones de tres salones distintos. Frecuentemente he observado que los sentidos de algunas personas con autismo se parecen a los sentidos agudos de los animales.

          Emociones en las Granjas de Animales

El administrador de una gran granja de puercos en una ocasión me preguntó con completa seriedad, ¿Los puercos tienen emociones? Para él, los puercos simplemente eran productores de carne de puerco. Hemos visto que su habilidad para pensar y aprender excede respuestas condicionadas a estímulos, ¿pero realmente experimentan emociones? ¿Son los sentimientos de una cerda defendiendo a sus cochinillos o un antílope corriendo de miedo por un león, similares a sentimientos en personas bajo condiciones parecidas? Inclusive una gallina puede ser motivada grandemente; Ian Duncan, en la Universidad de Guelph, encontró que una gallina empujaría una pesada puerta para llegar a su nido, a cambio de que era motivada a empujar una puerta liviana para llegar a un gallo. ¿Es este comportamiento controlado por los sentimientos?
Temprano en mi carrera me hice amiga de dos mascotas en el corral Nelly en Maricopa, Arizona, mientras realizaba una tarea fotográfica para una compañía que fabricaba equipo de empaque de carne. La agencia de publicidad quería una foto de un majestuoso Angus macho contrastando con el azulado cielo de Arizona. Para lograr la fotografía tuve que tirarme al suelo y esperar a que el ganado se me acercara. Las reses son menos temerosas de las personas cuando estas reducen su tamaño al encuclillarse o se arrojan al suelo. Estos dos machos me permitieron tocarles, y para el final de la tarde me permitieron acariciarlos. Al principio parecían tener miedo, pero luego empecé a agradarles. Ellos estiraban su cuello para que les rascara por debajo del mentón.
Alrededor de dos semanas después regresé al corral, y quería saber si los machos todavía me recordarían. Detuve mi camioneta en frente del corral, y los machos negros inmediatamente corrieron hacia la cerca y  sacaron sus cabezas para ser acariciados. Ellos querían ser acariciados a pesar de que no les ofrecí comida alguna. Ellos simplemente querían ser acariciados.
Existen muchos otros ejemplos tanto de animales de granja como animales salvajes que buscan contacto placentero con las personas. Las cerdas que se han convertido en mascotas apuntarán sus barrigas hacia las personas de tal forma que las acaricien. En una granja, una cerda chillaba y se agitaba si las personas pasaban a su lado y no le acariciaban su barriga. Cuando se detenían y la acariciaban, ella se arrojaba al piso, se estiraba, y parecía estar en éxtasis. Rinocerontes en un parque en Texas también solicitaban ser acariciados. Cuando las personas caminaban hacia su recinto, alguno de ellos empujaba su cuerpo hacia la cerca de tal forma que los visitantes pudiesen rascarle un lugar suave donde su pata trasera se unía a su cuerpo. Después de que se le alimentaba con unas cuantas naranjas y acariciado por un rato, este corría por el costado de la cerca y brincaba como un ternero en un día de primavera. Para mí, el parecía estar feliz.
Para los científicos que gustan de los datos objetivos, estas anécdotas no prueban que los animales tienen emociones. Pero los científicos han comprobado que ratas de laboratorio son capaces de reconocer a una persona familiar y buscarla. El psicólogo Hank Davis encontró que las ratas de laboratorio se encariñaban a una persona que las haya acariciado, tratado y alimentado. Cuando una rata es puesta sobre una mesa entre una persona familiar y otra extraña, observará a ambas y escogerá la mayoría del tiempo a la persona familiar. En la mayoría de los mamíferos y aves, los jóvenes se enojarán bastante cuando sean separados de su madre. Cuando los becerros son destetados, tanto la vaca como el becerro braman por alrededor de 24 horas. Algunas vacas braman hasta que están roncas.
Las reses también bramarán cuando parten de sus corrales. Esto ocurre frecuentemente con la raza Holstein, la cual es una raza muy tranquila. Su comportamiento social es muy fácil de observar debido a que la presencia de un observador no las perturbará. He visto machos Holstein bramando por la partida de compañeros del mismo corral. Las reses restantes en el corral observan a sus compañeros gordos subir la rampa del camión que los llevará a la tierra de las hamburguesas. Dos machos observaron el camión hasta que dejó el estacionamiento. Uno estiró su cuello y bramó hacia el camión, y su compañero de corral bramó en respuesta. El agradable administrador del corral estuvo preocupado si su ganado sabía que iban a ser sacrificados. Ellas no tenían ninguna manera de saber esto; simplemente no les gustó haber sido separadas de sus compañeros. Investigaciones de Joe Stookey y sus colegas en la Universidad de Saskatchewan, confirma que a las reses no les gusta estar solas; las reses de su estudio permanecían más calladas durante el pesaje en báscula si ellas podían observar otro animal frente a ellas.
Estudios de la respuesta animal al estrés y miedo, pueden proporcionar evidencia más confiable que las emociones de los humanos y animales son similares. Cientos de estudios de ratas, gatos, reses, puercos, monos, y muchos otros animales más han mostrado que cuando los animales se enfrentan a algo que los asusta, los niveles de cortisol (hormona del estrés) en su sangre aumentan. La adrenalina se disemina por todo el cuerpo, y tanto el ritmo cardíaco y la respiración aumentan grandemente para preparar al animal a pelear o huir del peligro. Investigaciones han mostrado que el temor es una emoción universal entre los mamíferos y aves. Por supuesto, las personas tienen estas mismas respuestas psicológicas. Una persona asaltada en una calle de la ciudad y un animal perseguido por un depredador ocasionan el mismo aumento de adrenalina, ritmo cardiaco y respiratorio. Tanto en animales como en personas, el temor causa defenderse o huir.
El miedo tiene efectos secundarios negativos en la productividad de una granja de animales. El científico Australiano Paul Hemsworth encontró que cuando las puercas están atemorizadas de las personas, ellas paren menos cochinillos. El miedo fue medido mediante la determinación de qué tan rápido una puerca se acercaría a una persona extraña. Cada puerca fue evaluada al colocarla en un recinto con un extraño. A los puercos que habían sido maltratados por los trabajadores les tomó más tiempo que otros puercos caminar hacia y tocar a la persona extraña. También tuvieron menor ganancia de peso.
Estudios posteriores indicaron que los cuidados tiernos amorosos mejoraron tanto el desempeño reproductivo y la ganancia de peso. Varias granjas grandes de puercos en Australia empezaron un programa de entrenamiento para mejorar la actitud de los empleados hacia los puercos. A medida que los empleados aprendieron acerca del comportamiento de los puercos y estuvieron más interesados acerca de la forma en la que actúan los puercos, la productividad aumentó. Granjas en las que mejoró la actitud de los empleados tuvieron un aumento del 6% en los cochinillos que nacieron por puerca. Los empleados que tuvieron mejor actitud hacia los puercos se involucraron en más comportamientos positivos, tales como caricias, menores comportamientos aversivos, tales como palmadas. Hemsworth también encontró que los puercos que habían sido golpeados frecuentemente habían aprendido a alejarse de las personas y seguían teniendo suficiente ansiedad para causarles un nivel crónico de la hormona del estrés y disminuyeron su ganancia de peso. Claramente se sentían atemorizados cuando había personas a su alrededor.
Otros animales también tienen la habilidad de anticipar una experiencia no placentera. En un estudio, vacas lecheras que habían sido golpeadas en un tobogán sujetador tenían un ritmo cardíaco mucho mayor cuando se aproximaban al mismo tobogán sujetador seis meses después que las reses que habían sido sujetadas en el mismo tobogán sin ser golpeadas.

          Medidas Anatómicas y Neurológicas
La evidencia científica más contundente de que los animales tienen emociones, puede provenir del estudio de la anatomía cerebral y neuro sicológica. Esta evidencia ayudará a convencer a los escépticos. Tuve la oportunidad de auditar una clase de anatomía del cerebro humano en la Universidad de Illinois Medical School. Había disectado muchos cerebros de reses y puercos, pero esta fue la primer ocasión que iba a observar como era el cerebro humano. Cuando el cerebro fue rebanado por la mitad, me conmocioné al aprender que el sistema límbico, se parecía casi exactamente al sistema límbico del cerebro de los puercos. En un nivel anatómico grueso, la mayor diferencia observable entre el cerebro humano y de los puercos era el tamaño del cortex. El sistema límbico en ambos era de un tamaño similar, pero el del humano estaba cubierto por un gran cortex masivo, como una sobre crecida coliflor que se traga la raíz cerebral. El cortex es la parte del cerebro que provee a las personas con poderes de pensamiento superior. El lugar de las emociones yace en la profundidad de su interior.
La mayor diferencia entre el cerebro humano y el de otros grandes mamíferos, tales como perros, gatos, reses, y caballos, es el tamaño del cortex. Tanto el cerebro animal y humano pueden recibir señales emotivas del sistema límbico, pero debido a que las personas tienen mayor capacidad para procesar información, su expresión de las emociones es más compleja. Una persona triste puede escribir una preciosa poesía, mientras que un perro triste puede gemir y rasgar la puerta cuando es dejado a solas. La emoción puede ser similar, pero la expresión de la emoción es bastante diferente.
El sistema de mensajes químicos en el cerebro de las personas y grandes mamíferos son los mismos. Los mensajes entre células cerebrales son transmitidos por sustancias llamadas neurotransmisores. Altos niveles del neurotransmisor serotonina están asociados con la tranquilidad y agresiones reducidas. Prozac hace sentirse mejor a las personas debido a que aumenta los niveles de serotonina. Algunos otros neurotransmisores son la norepineprina, GABA, dopamine, y endorfinas. GABA es el tranquilizador natural propio del cerebro, químicamente similar al Valium. Las endorfinas son los opiodes propios del cerebro. Fármacos tales como Naltrexone, el cual bloquea la acción de las endorfinas, son utilizados en el tratamiento de sobre dosis de heroína y abuso del alcohol. Los salvajes engaños y alucinaciones de un esquizofrénico son frecuentemente detenidos por fármacos que bloquean la acción de la dopamina.
La mejor evidencia de que las emociones humanas y animal son similares, es el estudio del efecto de fármacos antidepresivos y tranquilizadores en los animales. Veterinarios modernos que están tratando perros, gatos, y caballos con los mismos fármacos que son utilizados para tratar la ansiedad y desordenes obsesivo compulsivos en los humanos. Un reciente seminario del Dr. Karen Overall, de la Escuela de Veterinaria en Pennsylvania State University, se pareció a una sesión del American Psychiatric Association.
El fármaco Anafranil, el cual tiene acción similar al de Prozac, está siendo utilizado para tratar comportamientos obsesivo compulsivos tanto en caballos como en perros. Una persona con este desorden puede lavar sus manos por dos horas al día. En perros, el lamerse excesivamente el pelo ocasiona heridas. En muchos casos, una dosis de Anafranil cesará este comportamiento. Judith Rapoport, M.D., un experto en comportamiento obsesivo compulsivo el cual trabaja en el Nacional Institute of Mental Health, especula que los síntomas en las personas pueden provenir de antiguas áreas del cerebro, las cuales compartimos con los animales.
El fármaco Naltrexone, el cual bloquea endorfinas, cesará comportamientos de auto daño tanto en niños autistas como en caballos. Solamente unas cuantas personas severamente autistas se causarán auto daño al morderse o golpearse a sí mismos, sementales altamente encordados confinados en establos ocasionalmente se morderán el pecho. El Dr. Nick Dodman en la Tufos Veterinary School, en Massachussets, encontró que Naltrexone reducirá o cesará este comportamiento. El también está utilizando exitosamente Prozac, beta bloqueadores, Buscar (busperone), y Tegratol (carbenmazepine) para controlar la agresión en perros. Beta bloqueadores tales como Inderal (propranolol) son frecuentemente utilizados por músicos y actores para reducir la ansiedad y miedo antes de una presentación. Inderal tiene efectos similares de reducción del miedo en los perros. Inclusive los perros son tratados contra la hiperactividad con Ritalin (methylphenidate). Tanto perros y niños hiperactivos se tranquilizan con el fármaco.
Especulo que las emociones más básicas en las personas y animales tienen mecanismos neurológicos similares y que la diferencia entre las emociones humanas y animales es la complejidad de expresión de la emoción. Las emociones ayudan a los animales a sobrevivir en el terreno salvaje, debido a que proveen una motivación intensa para huir de un depredador o proteger a un retoño. El instinto se refiere a patrones de comportamiento en los animales, tales como rituales de apareamiento, pero estos son alimentados por las emociones. Es muy probable que un animal esté motivado por el miedo para encontrar un lugar retirado seguro para hacer su nido lejos de depredadores, pero el miedo no será la emoción primaria en un animal hambriento. Hambre y temor son ambas emociones intensas.

Como los animales víctimas de depredadores, muchas personas con autismo experimentan el miedo como una emoción primaria. Cuando trazaba mi vida en un mundo de símbolos visuales, no sabía que la mayoría de las personas no están gobernadas por el miedo. El miedo alimentaba mis manías, y mi vida giraba en torno a reducirlas. Me hundía profundamente en mis símbolos debido a que pensaba que podía lograr alejar el miedo si podía comprender el significado de mi vida. Llegue al grado de asumir un significado simbólico a todo en mi mundo visual. Pensé que la comprensión intelectual de las grandes preguntas filosóficas de la vida cesaría la ansiedad. Mis emociones eran primarias y simples, pero el simbolismo de mi mundo visual de símbolos era extremadamente complejo.
Reemplacé la  complejidad emocional con complejidad visual e intelectual. Cuestionaba cada cosa y buscaba la lógica, ciencia, e intelecto por respuestas. Como pensador visual, podía comprender el mundo solamente de una manera. Me mantuve esforzandome en cesar el miedo hasta que descubrí los poderes de la bioquímica.
Tanto las personas como los animales tienen rasgos del temperamento que son genéticos e innatos. Un animal temeroso y una persona autista temerosa se estresan y enojan por rutinas nuevas y cosas extrañas. El entrenamiento y domesticamiento puede enmascarar rasgos del temperamento, pero siguen estando ahí bajo la piel, esperando a explotar. Toros de una raza genéticamente nerviosa pueden estar plácidos y tranquilos en su rancho pero pueden volverse locos cuando se enfrenten a un entorno nuevo y personas nuevas. De manera similar, algunas personas autistas son muy tranquilas cuando se adhieren a rutinas familiares, pero una explosión de temperamento o agresión puede ocurrir si algo sucede inesperadamente.
El Dr. Jerome Kagan y sus colegas en la Hardvard University han encontrado que los rasgos innatos del temperamento empiezan a mostrarse a la edad de dos años. Sus categorías de niños cohibidos y no cohibidos son muy similares a aquellas de caballos o reses tranquilas o excitables. Estos rasgos básicos se convierten muy aparentes durante la niñez temprana. Niños tímidos o inhibidos se atemorizan de los demás, y tienden a ser cautos y evadir a los extraños. Los niños inhibidos son más sociales y participativos y tienen menor miedo de nuevas experiencias. Las influencias sociales y del aprendizaje enmascaran y anulan la mayoría de estas diferencias, pero niños en los extremos del espectro retienen las diferencias.
En el estudio de Kagan, los niños extremadamente tímidos e inhibidos tuvieron mayor reactividad psicológica. Cuando ellos fueron expuestos a nuevas tareas y personas extrañas, su ritmo cardiaco aumentó. Ellos también tuvieron mayores niveles de cortisol que los niños no inhibidos. Kagan especula que los niños tímidos tienen un sistema nervioso simpatético más sensible, el cual reacciona rápida e intensamente, de tal forma que nuevas situaciones son más propensas a causarles pánico.  Posiblemente ellos son como animales altamente encordados y excitables. En otras palabras, ellos son tímidos para evadir el peligro. Los antiguos sistemas que nos protegen de los depredadores trabajan en estos niños a través del tiempo. Es interesante que las evaluaciones del temperamento en las personas y animales está arrojando resultados con mucha similitud.
Mi habilidad para pensar visualmente me ha ayudado a comprender como un animal puede pensar y sentir en distintas situaciones. No tengo dificultad alguna imaginándome como un animal. Pero para poder ser capaz de hacer esto sin ser antropomorfica, he pasado años observando a los animales comportarse en diferentes situaciones. Siempre estoy agregando información a mi biblioteca mediante la lectura de libros y artículos acerca del comportamiento animal. Utilizo el mismo proceso de pensamiento que utilizo para diseñar equipo para visualizar como estos animales piensan.
Como Elizabeth Marshall Thomas, autora de The Hidden Life of Dog, diría, “Los perros tienen pensamientos de perros”. Aplicaría lo mismo a los animales de granja, también. Uno de mis estudiantes resaltó que los caballos no piensan, simplemente hacen asociaciones. Si hacer asociaciones no es considerado pensamiento, entonces tendría que concluir que yo no soy capaz de pensar. Pensar en imágenes visuales y hacer asociaciones es simplemente una forma distinta y desventajosa para ambos tipos de pensamientos. Pregúntele a cualquier artista o contador.